Aprender a movilizarse de manera segura también es aprender a cuidar la vida. Con esta convicción, APASIT Guatemala, con el apoyo de Fundación MAPFRE España, desarrolla por tercer año consecutivo el proyecto Planeta Seguro, una iniciativa de educación vial dirigida a niñas y niños de tercero a sexto primaria.

Durante esta nueva etapa, el programa ha llegado a centros educativos de 10 municipios de los departamentos de Guatemala y Sacatepéquez, contribuyendo a que la población escolar fortalezca conocimientos y desarrolle comportamientos responsables para sus desplazamientos cotidianos.

Capacitador de APASIT Guatemala explica conducta PARA  niñas y niños de centro educativo en zona 1 del municipio de Guatemala

A la fecha, más de 20 mil niñas y niños de la población objetivo han participado en los talleres de Planeta Seguro, en un esfuerzo que busca que los aprendizajes trasciendan el aula y se conviertan en prácticas para la vida diaria, especialmente durante el trayecto que realizan desde sus hogares hacia los centros educativos y de regreso a casa.

La educación vial no consiste solamente en enseñar señales de tránsito. Significa ayudar a niñas y niños a comprender que cada decisión que toman en la vía pública puede proteger su vida y también la de otras personas. Queremos que aprendan desde pequeños que movilizarse de manera segura es una responsabilidad compartida.
— Celia Morales, presidenta de APASIT Guatemala.

Aprender haciendo para construir hábitos seguros

Planeta Seguro ha sido diseñado como una experiencia educativa cercana a la realidad cotidiana de las niñas y los niños. La capacitación tiene una duración aproximada de 45 minutos y combina diferentes recursos y dinámicas para facilitar la comprensión y apropiación de los mensajes de seguridad vial.

La metodología contempla aprender haciendo, mantener una interacción constante con el alumnado, generar espacios lúdicos y motivadores y comprobar, mediante la reflexión y ejercicios prácticos, que los conceptos han sido comprendidos.

Aula invertida es un método para hacer que niñas y niños de primaria se involucren en el aprendizaje

El proceso incorpora además una dinámica de aula invertida, orientada a que los estudiantes puedan acercarse previamente a determinados contenidos y aprovechar el espacio presencial para participar, reflexionar, resolver situaciones y poner en práctica lo aprendido.

La propuesta no busca convertir la educación vial en una clase basada únicamente en conceptos. Por el contrario, parte de situaciones que niñas y niños pueden reconocer en su vida cotidiana: caminar por una calle, cruzar una vía, utilizar una bicicleta, viajar como pasajeros o enfrentarse a una situación de riesgo.

De peatones y pasajeros responsables

Los contenidos del programa están organizados alrededor de tres grandes aprendizajes: reconocer las principales causas de los hechos de tránsito; desarrollar comportamientos y actitudes responsables, cívicas y seguras en la vía pública; y utilizar correctamente la vía pública como peatones y pasajeros.

Entre los temas abordados se encuentran las distracciones, la velocidad y el estado de ánimo, factores que pueden incrementar los riesgos en la vía pública. También se trabaja sobre seguridad vial, utilización de pasos de cebra, señales de tránsito y equipos de protección.

Una parte fundamental de la capacitación está dedicada al comportamiento de niñas y niños como peatones y pasajeros. Se promueve que observen su entorno, calculen adecuadamente las condiciones antes de cruzar una calle, utilicen los espacios destinados para el cruce y eviten conductas que puedan ponerlos en riesgo. Como pasajeros, se refuerza la importancia de no distraer a quien conduce y utilizar los dispositivos de seguridad disponibles.

El programa también introduce la conducta P.A.R.A. —Proteger, Avisar, Respetar y Auxiliar— para orientar a los estudiantes sobre cómo actuar cuando son testigos o se encuentran ante un siniestro vial.

Capacitadora explica la conducta P.A.R.A.

La educación vial como herramienta de prevención

Los siniestros de tránsito son hechos evitables. Aunque existen múltiples factores que intervienen en su ocurrencia, desarrollar conocimientos, actitudes y hábitos de movilidad segura desde edades tempranas puede contribuir a construir una cultura de prevención.

Educar en seguridad vial significa formar personas capaces de reconocer los riesgos, tomar decisiones responsables y comprender que la vía pública es un espacio compartido.

En este sentido, la escuela constituye un lugar estratégico. Las niñas y los niños son, al mismo tiempo, peatones, pasajeros, ciclistas y futuros conductores. Los conocimientos que adquieren hoy pueden convertirse en comportamientos que acompañen sus trayectorias durante muchos años.

La guía de Planeta Seguro establece como propósito promover hábitos de movilidad segura y responsable en estudiantes de tercero a sexto primaria de centros educativos públicos y privados del área metropolitana de Guatemala.

Pero el impacto esperado va más allá de los estudiantes. Cada niña o niño que aprende un comportamiento seguro puede llevar ese mensaje a su familia, compartirlo con sus compañeros y contribuir a generar conversaciones sobre cómo nos movilizamos y cómo protegemos la vida de los demás.

Un llamado a más centros educativos

APASIT Guatemala reafirma su compromiso con la educación y la prevención como herramientas para contribuir a una movilidad más segura.

Por ello, invita a los centros educativos ubicados en municipios del departamento de Guatemala que estén interesados en recibir talleres de Planeta Seguro a ponerse en contacto con la asociación.

📩 Solicitudes de talleres:
apasit.guatemala@gmail.com

La educación vial comienza con una decisión sencilla: aprender a cuidarnos para cuidar también a los demás.

Planeta Seguro contribuye con la educación vial para que cada trayecto hacia la escuela y de regreso a casa sea un trayecto más seguro.

Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.

Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.

Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:

  1. Físico: Muchísimas familias han perdido seres queridos. Otros tantos sobreviven con discapacidades temporales o permanentes, secuelas de un siniestro vial — lesiones que pueden ir desde fracturas y trauma hasta daños irreversibles que cambian la vida para siempre.
  2. Jurídico: Las víctimas y sus familias enfrentan procesos legales complejos. En muchos casos, buscar justicia vial significa enfrentarse al sistema con recursos limitados, lo que añade un estrés adicional sobre quienes ya han sufrido una pérdida o lesión.
  3. Económico: Los siniestros viales implican enormes costos para las familias: atención médica, rehabilitación, transporte especializado y, en ocasiones, pérdida de ingresos cuando la víctima o un familiar deja de trabajar.
  4. Emocional: El dolor por una muerte o una lesión grave no desaparece. Muchas personas reconstruyen sus vidas a través de terapia, redes de apoyo y experiencias muy difíciles de sobrellevar. El impacto emocional también alcanza a los testigos, a los primeros respondedores y a comunidades enteras.
  5. Social: La reinserción social puede ser muy compleja. Las personas con discapacidad derivada de un siniestro vial a menudo luchan por ser reconocidas por sus capacidades, y no solo por lo que han sufrido. Además, las víctimas pueden ser estigmatizadas o etiquetadas, más allá de su historia de vida.

En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.

Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.

Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:

Recomendaciones para el Estado guatemalteco

  • Diseñar y financiar un Plan Nacional de Seguridad Vial con enfoques inclusivos, siguiendo el modelo de sistema seguro, para reducir radicalmente la mortalidad.
  • Mejorar la infraestructura vial, priorizando pasos peatonales, ciclovías y zonas de baja velocidad en áreas escolares y residenciales.
  • Fortalecer la fiscalización y sanción de infracciones: exceso de velocidad, conducción bajo efectos del alcohol, no uso de casco o cinturón.
  • Garantizar mecanismos de justicia y reparación para las víctimas: apoyos legales, psicológicos y sociales, así como fondos para rehabilitación.
  • Implementar campañas de educación vial masiva en escuelas, comunidades y medios de comunicación, promoviendo la responsabilidad compartida.

Recomendaciones para las familias y la sociedad

  • Promover entre niñas, niños y adultos la cultura PARA: Proteger (usar casco, cinturón, respetar límites), Avisar (denunciar condiciones inseguras), Respetar (señales, velocidades, peatones), y Actuar (auxiliar en casos de estar presente en una emergencia y participar en iniciativas comunitarias de seguridad).
  • Conducir con responsabilidad, respetando los límites de velocidad, evitando distracciones y no manejar bajo el efecto de alcohol o drogas.
  • Exigir a autoridades locales y nacionales inversiones reales en infraestructura segura, como pasos peatonales elevados, ciclovías y señalización.
  • Acompañar a las personas afectadas por siniestros: brindar apoyo psicológico, ayudar en sus trámites legales o de rehabilitación, y reconocer que su proceso de recuperación es complejo y largo.
  • Fomentar la movilidad sostenible: caminar, usar bicicleta o transporte público con respeto a los demás usuarios y al entorno.

En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.

Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.

Si quieres, puedo enviarte una versión adaptada para un boletín de prensa digital, con frases más cortas y llamativas, y elementos para redes sociales. ¿Te lo preparo?

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