Estocolmo, Suecia, 20 de febrero de 2020, Héctor Morales (enviado de FICVI/APASIT)

La Alianza Global de ONG por la Seguridad Vial presentó, en la 3ra Conferencia Ministerial de Seguridad Vial, en Suecia, los resultados de una encuesta sobre las percepciones de las personas, en 90 países, sobre los impactos de la falta de seguridad en el tránsito.

Estocolmo es un ejemplo de respeto a peatones, tienen además un seguridad vial avanzada.

6 de cada 10 personas respondieron que se han visto involucrados en un hecho de tránsito alguna vez en sus vidas, el 87% dijeron conocer a alguien que fue muerto como resultado de un accidente de tránsito y un 17% dijo haber perdido a un familiar debido a una fatalidad vial, además que el 95% conocen a alguien que sufrió heridas en un accidente.

El 95% considera a los accidentes de tránsito un problema de salud pública, no obstante los gobiernos no necesariamente lo tratan como tal. El abordaje constantemente es alrededor de un enfoque policial u hospitalario, pero no en su integralidad.

En cuanto a los efectos sicológicos, el 66% dijeron vivir con miedo que alguien a quien aman pueda sufrir un accidente de tránsito. El 43% ha experimentado depresión, molestias, pesadillas o ataques de pánico debido a los hechos de tránsito.

Los expertos que presentaron el estudio en Estocolmo, hacen un llamado para que las autoridades de tránsito tomen medidas serias sobre los costos humanos de la inseguridad vial.

De la encuesta llama la atención que hay un temor por los problemas de la infraestructura en las carreteras, lo cual incluye falta de señalización, asfalto roto, peraltes mal diseñados y puentes con entradas y salidas con bordes mal acabados. El 70% de los participantes en la encuesta dijo sentirse muy inseguro por las deficiencias en la infraestructura de carreteras. Además del 78% de personas con temor a la alta velocidad de los vehículos.

Por otra parte, en la actividad también se dio a conocer la distribución de muertes por región, donde Latinoamérica reporta el 29% de muertes en vehículos de 4 ruedas, 28% en motocicletas y 23% de peatones.

Según ha indicado Flor de María Orellana, Presidente de APASIT, en Guatemala no hay un registro apropiado de muerte de peatones, debido a que cuando no se encuentra un vehículo involucrado la razón de muerte no se vincula a un hecho de tránsito, además de falta de consistencia e integración de las estadísticas relacionadas a hechos de tránsito.

«Nos parece que esta encuesta, con la que nosotros colaboramos enviando una parte de la información, refleja lo que pasa con las víctimas y sus familias, quedan con cierto trauma que afecta sus emociones y les provoca temor a la violencia vial» dijo Orellana.

Este día se espera la declaración de Estocolmo, como un esfuerzo de ministerios de decenas de países, para atender la epidemia de muertes por hechos viales. APASIT envió dos delegados por intermedio de la Federación Iberoamericana contra la violencia vial -FICVI- dar seguimiento al tema, el esfuerzo contó con apoyo de la Fundación Mapfre. Uno de ellos participó en una asamblea de la juventud, contando con el apoyo de la organización YOURS. En todas las intervenciones de los expertos dijeron que la apuesta por la juventud es esencial, no solo cuando están en edad de conducir, sino desde la niñez para iniciar con conciencia vial y comportamientos apropiados desde temprana edad.

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Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.

Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.

Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:

  1. Físico: Muchísimas familias han perdido seres queridos. Otros tantos sobreviven con discapacidades temporales o permanentes, secuelas de un siniestro vial — lesiones que pueden ir desde fracturas y trauma hasta daños irreversibles que cambian la vida para siempre.
  2. Jurídico: Las víctimas y sus familias enfrentan procesos legales complejos. En muchos casos, buscar justicia vial significa enfrentarse al sistema con recursos limitados, lo que añade un estrés adicional sobre quienes ya han sufrido una pérdida o lesión.
  3. Económico: Los siniestros viales implican enormes costos para las familias: atención médica, rehabilitación, transporte especializado y, en ocasiones, pérdida de ingresos cuando la víctima o un familiar deja de trabajar.
  4. Emocional: El dolor por una muerte o una lesión grave no desaparece. Muchas personas reconstruyen sus vidas a través de terapia, redes de apoyo y experiencias muy difíciles de sobrellevar. El impacto emocional también alcanza a los testigos, a los primeros respondedores y a comunidades enteras.
  5. Social: La reinserción social puede ser muy compleja. Las personas con discapacidad derivada de un siniestro vial a menudo luchan por ser reconocidas por sus capacidades, y no solo por lo que han sufrido. Además, las víctimas pueden ser estigmatizadas o etiquetadas, más allá de su historia de vida.

En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.

Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.

Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:

Recomendaciones para el Estado guatemalteco

  • Diseñar y financiar un Plan Nacional de Seguridad Vial con enfoques inclusivos, siguiendo el modelo de sistema seguro, para reducir radicalmente la mortalidad.
  • Mejorar la infraestructura vial, priorizando pasos peatonales, ciclovías y zonas de baja velocidad en áreas escolares y residenciales.
  • Fortalecer la fiscalización y sanción de infracciones: exceso de velocidad, conducción bajo efectos del alcohol, no uso de casco o cinturón.
  • Garantizar mecanismos de justicia y reparación para las víctimas: apoyos legales, psicológicos y sociales, así como fondos para rehabilitación.
  • Implementar campañas de educación vial masiva en escuelas, comunidades y medios de comunicación, promoviendo la responsabilidad compartida.

Recomendaciones para las familias y la sociedad

  • Promover entre niñas, niños y adultos la cultura PARA: Proteger (usar casco, cinturón, respetar límites), Avisar (denunciar condiciones inseguras), Respetar (señales, velocidades, peatones), y Actuar (auxiliar en casos de estar presente en una emergencia y participar en iniciativas comunitarias de seguridad).
  • Conducir con responsabilidad, respetando los límites de velocidad, evitando distracciones y no manejar bajo el efecto de alcohol o drogas.
  • Exigir a autoridades locales y nacionales inversiones reales en infraestructura segura, como pasos peatonales elevados, ciclovías y señalización.
  • Acompañar a las personas afectadas por siniestros: brindar apoyo psicológico, ayudar en sus trámites legales o de rehabilitación, y reconocer que su proceso de recuperación es complejo y largo.
  • Fomentar la movilidad sostenible: caminar, usar bicicleta o transporte público con respeto a los demás usuarios y al entorno.

En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.

Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.

Si quieres, puedo enviarte una versión adaptada para un boletín de prensa digital, con frases más cortas y llamativas, y elementos para redes sociales. ¿Te lo preparo?

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