Ir a estudiar debería ser una experiencia cotidiana y segura. Durante muchos años, en distintos contextos, así fue. Sin embargo, las cifras de siniestralidad vial muestran una realidad preocupante: el trayecto diario hacia las aulas se ha convertido en un espacio de riesgo creciente, especialmente para la población más vulnerable.
El incremento de hechos de tránsito está estrechamente relacionado con la violencia vial, entendida como conductas irresponsables en la vía pública: exceso de velocidad, irrespeto a las señales de tránsito, conducción distraída, consumo de alcohol u otras sustancias y la falta de empatía hacia quienes se desplazan a pie o en medios no motorizados.

Es fundamental recordar que el cuerpo humano es frágil frente a un vehículo en movimiento. La desproporción entre un automóvil, una motocicleta o un bus frente al cuerpo de un peatón, una niña, un niño o una persona en bicicleta es enorme. En esa desigualdad se encuentra la razón principal por la que la seguridad vial debe priorizar siempre la protección de los usuarios más vulnerables.
La seguridad vial es una responsabilidad compartida
Prevenir hechos de tránsito que involucren a la población estudiantil requiere el compromiso conjunto de familias, estudiantes, conductores y autoridades. A continuación, algunas recomendaciones clave:
Para madres, padres y personas cuidadoras
- Conversar con sus hijas e hijos sobre los riesgos en la vía pública, según su edad y forma de desplazamiento.
- Enseñar con el ejemplo: respetar señales de tránsito, pasos peatonales y límites de velocidad.
- Supervisar, en la medida de lo posible, los recorridos habituales hacia la escuela, especialmente en edades tempranas.
- Verificar que el transporte escolar o privado cumpla con condiciones básicas de seguridad.
Para niñas, niños, adolescentes y jóvenes
- Caminar siempre con atención, evitando distracciones como el uso del teléfono móvil.
- Utilizar pasarelas, pasos de cebra y aceras cuando estén disponibles.
- Respetar semáforos y señales de tránsito, incluso cuando otras personas no lo hagan.
- En el caso de bicicletas y motocicletas, usar casco y elementos de protección, y respetar las normas viales.
Para autoridades nacionales y municipales
- Señalizar adecuadamente los entornos escolares y zonas de alto flujo estudiantil.
- Implementar y hacer cumplir límites de velocidad en zonas escolares.
- Garantizar aceras, pasos peatonales seguros y cruces bien diseñados.
- Fortalecer los controles y la aplicación de la Ley de Tránsito para prevenir conductas de riesgo.
Un llamado a proteger la vida
Desde APASIT reiteramos que ninguna niña, niño, adolescente o joven debería perder la vida o sufrir una lesión grave por el simple hecho de ir a estudiar. La seguridad vial no es un favor ni una opción: es una obligación ética, social y legal.
Construir entornos viales seguros para la comunidad educativa es una inversión en el presente y en el futuro del país. Cuidar cada trayecto es cuidar la vida.