El 10 de octubre de 2025 Apasit representó a organizaciones de sociedad civil de Guatemala, con membresía en la Asociación Iberoamericana contra la violencia vial (Ficvi), en el 8º Foro Iberoamericano de Movilidad Multimodal y Justicia Vial en Oaxaca, Estado de Juárez, México.

Es una reunión anual que sirve para intercambiar visiones de causas y soluciones para reducir siniestros de tránsito en los países participantes. «Estaremos en diálogos para repensar la movilidad segura, sana y sostenible desde la visión de sociedad civil, principalmente de organizaciones como Apasit que nos enfocamos en la atención a víctimas de siniestros de tránsito, la prevención y la propuesta de una reforma estructural, gradual, de la seguridad vial» explica Celia Morales, presidenta de Apasit e integrante de la Comisión Directiva de Ficvi.

De acuerdo con el Informe de la OPS / OMS para las Américas: “Salvar vidas promoviendo un enfoque de sistemas de tránsito seguros en las Américas” (publicado en enero de 2025, con datos hasta 2021); más de 145.000 muertes en siniestros de tránsito en las Américas en 2021, lo que representa el 12 % de todas las muertes globales por esta causa.

Aunque ha habido reducción de la tasa de mortalidad en algunos países (≈9,37 %) entre 2010 y 2021) el avance ha sido lento y desigual. Usuarios vulnerables siguen aumentando su proporción: motociclistas, peatones y ciclistas ahora representan aproximadamente el 47 % de las muertes viales en la región.

«Preocupa que en Guatemala la inseguridad vial ha llegado a competir con las muertes con armas de fuego, es decir que un automóvil o una motocicleta en lugar de un medio de transporte, en algunos casos se convierta en una arma mortal» dijo Morales refiriendose a un incremento de muertes que pasó en 5 años de 18 a 26 muertes por cada 100 mil habitantes, cifras que son variables según qué institución las da a conocer, «el problema de dispersión alcanza al manejo de datos» enfatizó la directiva de Apasit/Ficvi.

Desafíos

  • Las desigualdades entre países hacen que algunos no tengan recursos, capacidad técnica o institucional para implementar todas las medidas, otros como Guatemala, tienen dispersión de recursos y funciones (más 17 instituciones del Ejecutivo y 80 municipalidades involucradas).
  • La ley puede existir, pero la fiscalización y sanciones son débiles (corrupción, falta de personal y duplicidad institucional).
  • Cultura vial: actitudes de riesgo (velocidad, alcohol, no usar casco/cinturón), poca conciencia de peatones/ciclistas.
  • Infraestructura vieja o mal mantenida, especialmente en zonas rurales o periferias urbanas.
  • Vehículos inseguros que no han podido actualizarse.
  • Debilidades en sistemas de emergencia médica y post siniestros.

Apasit coincide con las principales recomendaciones del Informe

  • Enfoque de Sistema Seguro (“Safe System Approach”): significa diseñar el sistema vial considerando que los errores humanos ocurren, limitar las fuerzas de impacto que el cuerpo humano puede tolerar, asegurar que todos los componentes del sistema (infraestructura, vehículos, comportamientos, respuesta de emergencia) trabajen juntos para minimizar consecuencias mortales o graves.
  • Fortalecer la rectoría y liderazgo en seguridad vial: que los gobiernos nacionales (y locales) asuman responsabilidad clara, coordinen entre sectores (salud, transporte, infraestructura, justicia) y cuenten con planes nacionales de seguridad vial.
  • Mejoras en legislación y cumplimiento: leyes estrictas sobre velocidad, alcohol, uso de casco, cinturones, retención infantil; pero también asegurar su cumplimiento efectivo, con sanciones, vigilancia, etc.
  • Infraestructura vial segura: calles diseñadas con aceras, cruces peatonales seguros, iluminación adecuada, separación física cuando sea necesario, zonas de velocidad reducida, caminos accesibles para todos los usuarios.
  • Normas técnicas de seguridad vehicular: elevación de estándares de seguridad en los vehículos, introducción de pruebas de choque, asegurarse de que los vehículos importados cumplan con estándares adecuados.
  • Sistemas de datos robustos y monitoreo: registro sistemático de siniestros, análisis de datos para detectar los patrones de riesgo, evaluación de las intervenciones, transparencia en la información.
  • Respuesta integral post-siniestro: atención rápida y de calidad a heridos, servicios de emergencia, rehabilitación; reducir el daño una vez ocurrido el siniestro.
  • Movilidad sostenible y protección de usuarios vulnerables: promover transporte público seguro, infraestructura para peatones, ciclistas; caminar como opción; regular el crecimiento de motos en condiciones inseguras.
  • Campañas de sensibilización / educación vial: dirigidas especialmente a grupos de alto riesgo (jóvenes motociclistas, peatones, etc.), fomentando normas de conducción segura, respeto a velocidades, uso de protecciones, etc.
  • Metas claras y seguimiento hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible / Plan Mundial de Seguridad Vial: por ejemplo la meta de reducir a la mitad las muertes viales para 2030, y asegurar que las vías donde circulan la mayoría de desplazamientos cumplan con estándares técnicos de seguridad.

Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.

Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.

Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:

  1. Físico: Muchísimas familias han perdido seres queridos. Otros tantos sobreviven con discapacidades temporales o permanentes, secuelas de un siniestro vial — lesiones que pueden ir desde fracturas y trauma hasta daños irreversibles que cambian la vida para siempre.
  2. Jurídico: Las víctimas y sus familias enfrentan procesos legales complejos. En muchos casos, buscar justicia vial significa enfrentarse al sistema con recursos limitados, lo que añade un estrés adicional sobre quienes ya han sufrido una pérdida o lesión.
  3. Económico: Los siniestros viales implican enormes costos para las familias: atención médica, rehabilitación, transporte especializado y, en ocasiones, pérdida de ingresos cuando la víctima o un familiar deja de trabajar.
  4. Emocional: El dolor por una muerte o una lesión grave no desaparece. Muchas personas reconstruyen sus vidas a través de terapia, redes de apoyo y experiencias muy difíciles de sobrellevar. El impacto emocional también alcanza a los testigos, a los primeros respondedores y a comunidades enteras.
  5. Social: La reinserción social puede ser muy compleja. Las personas con discapacidad derivada de un siniestro vial a menudo luchan por ser reconocidas por sus capacidades, y no solo por lo que han sufrido. Además, las víctimas pueden ser estigmatizadas o etiquetadas, más allá de su historia de vida.

En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.

Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.

Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:

Recomendaciones para el Estado guatemalteco

  • Diseñar y financiar un Plan Nacional de Seguridad Vial con enfoques inclusivos, siguiendo el modelo de sistema seguro, para reducir radicalmente la mortalidad.
  • Mejorar la infraestructura vial, priorizando pasos peatonales, ciclovías y zonas de baja velocidad en áreas escolares y residenciales.
  • Fortalecer la fiscalización y sanción de infracciones: exceso de velocidad, conducción bajo efectos del alcohol, no uso de casco o cinturón.
  • Garantizar mecanismos de justicia y reparación para las víctimas: apoyos legales, psicológicos y sociales, así como fondos para rehabilitación.
  • Implementar campañas de educación vial masiva en escuelas, comunidades y medios de comunicación, promoviendo la responsabilidad compartida.

Recomendaciones para las familias y la sociedad

  • Promover entre niñas, niños y adultos la cultura PARA: Proteger (usar casco, cinturón, respetar límites), Avisar (denunciar condiciones inseguras), Respetar (señales, velocidades, peatones), y Actuar (auxiliar en casos de estar presente en una emergencia y participar en iniciativas comunitarias de seguridad).
  • Conducir con responsabilidad, respetando los límites de velocidad, evitando distracciones y no manejar bajo el efecto de alcohol o drogas.
  • Exigir a autoridades locales y nacionales inversiones reales en infraestructura segura, como pasos peatonales elevados, ciclovías y señalización.
  • Acompañar a las personas afectadas por siniestros: brindar apoyo psicológico, ayudar en sus trámites legales o de rehabilitación, y reconocer que su proceso de recuperación es complejo y largo.
  • Fomentar la movilidad sostenible: caminar, usar bicicleta o transporte público con respeto a los demás usuarios y al entorno.

En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.

Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.

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