La cuarta conferencia ministerial sobre seguridad vial celebrada en febrero de 2025, en la ciudad de Marrakech, Marruecos, dejó al descubierto la apatía con la que los Estados latinoamericanos toman este grave problema de salud pública.

Algunos países, como Guatemala, ni siquiera enviaron a un ministro para que atendiera el llamado de la Organización Mundial de la Salud para discutir y acordar medidas para proteger la vida de las personas en la vía pública.

En Guatemala diariamente mueren 7 personas y cerca de una docena quedan con lesiones temporales o permanentes. Este fenómeno tiene un efecto de saturación en las emergencias hospitalarias y en los sistemas de rehabilitación. Tal es la evergadura del problema que ya ha superado las muertes por arma de fuego, llegando a una preocupante tasa de 27 personas fallecidas por cada 100 mil habitantes, siendo el peor indicador en Centroamérica.

Según Celia María Morales, presidenta de la Asociación de Prevención y Atención de la Seguridad Integral en el Tránsito, Apasit, en la reunión se discutieron medidas para unir esfuerzos en la reducción de la siniestralidad vial. «Enviamos notas a cuatro ministerios para consultarles quienes asistirían e incluso una nota a la Presidencia de la República para conocer los resultados del encuentro y hasta el momento no hemos recibido respuesta sobre estos compromisos», expresó.

De acuerdo con Morales, no importaría su ausencia en estos foros, si a nivel nacional se tomara en serio la seguridad vial. Sin embargo, lo que hemos visto en los últimos meses han sido medidas reglamentarias y legales poco eficaces para impulsar la seguridad vial. «El decreto 33-2024 es un retroceso para la seguridad vial, trató de quedar bien con una parte de la ciudadanía sin importar que implicó un debilitamiento más a la autoridad de tránsito en manos de Gobernación y las municipalidades». De acuerdo con el análisis de la asociación mucho de lo que allí quedó son medidas ya contempladas que pueden ejecutarse con un poco de interés.

El Acuerdo Gubernativo 47-2025 es otro ejemplo de la visión parcializada que se tiene de la seguridad vial. Si vien es cierto que el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito, SOAT, es muy necesario, la forma como fue presentado hizo mucho daño al proceso, tanto que debieron suspenderlo y dejarlo para dentro de un año. «Es muy probable que el año entrante se vuelva a suspender, porque no ha habido convocatorias para buscar consensos, no con entidades que se oponen y toman medidas de hecho, sino con quienes estamos apoyando esa medida y que podemos dar luces sobre cómo implementarse» expresó.

Luego de concluída la 4a conferencia ministerial, la Alianza Global de ONG por la Seguridad Vial, realizó un análisis de los compromisos. Explicó que durante las dos sesiones de compromisos de la Conferencia, se convocó a un total de 30 países, pero cuatro de ellos no estuvieron presentes (Kirguistán, Mauricio, Sri Lanka y el Reino Unido). Un total de 25 países se presentaron para anunciar públicamente sus compromisos.

Apasit participó como parte de la Comisión Directiva de la Asociación Iberoamericana contra la violencia vial, Ficvi, y se tuvo la oportunidad de compartir con el Director de Departamento de Determinantes Sociales de la Salud de la OMS, Dr. Étienne Krug, quien expresó su preocupación por el incremento de muertes y lesiones debido a la falta de medidas por la seguridad vial. Ficvi participó como parte de eventos paralelos con sociedad civil.

Analisis de compromisos

Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.

Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.

Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:

  1. Físico: Muchísimas familias han perdido seres queridos. Otros tantos sobreviven con discapacidades temporales o permanentes, secuelas de un siniestro vial — lesiones que pueden ir desde fracturas y trauma hasta daños irreversibles que cambian la vida para siempre.
  2. Jurídico: Las víctimas y sus familias enfrentan procesos legales complejos. En muchos casos, buscar justicia vial significa enfrentarse al sistema con recursos limitados, lo que añade un estrés adicional sobre quienes ya han sufrido una pérdida o lesión.
  3. Económico: Los siniestros viales implican enormes costos para las familias: atención médica, rehabilitación, transporte especializado y, en ocasiones, pérdida de ingresos cuando la víctima o un familiar deja de trabajar.
  4. Emocional: El dolor por una muerte o una lesión grave no desaparece. Muchas personas reconstruyen sus vidas a través de terapia, redes de apoyo y experiencias muy difíciles de sobrellevar. El impacto emocional también alcanza a los testigos, a los primeros respondedores y a comunidades enteras.
  5. Social: La reinserción social puede ser muy compleja. Las personas con discapacidad derivada de un siniestro vial a menudo luchan por ser reconocidas por sus capacidades, y no solo por lo que han sufrido. Además, las víctimas pueden ser estigmatizadas o etiquetadas, más allá de su historia de vida.

En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.

Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.

Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:

Recomendaciones para el Estado guatemalteco

  • Diseñar y financiar un Plan Nacional de Seguridad Vial con enfoques inclusivos, siguiendo el modelo de sistema seguro, para reducir radicalmente la mortalidad.
  • Mejorar la infraestructura vial, priorizando pasos peatonales, ciclovías y zonas de baja velocidad en áreas escolares y residenciales.
  • Fortalecer la fiscalización y sanción de infracciones: exceso de velocidad, conducción bajo efectos del alcohol, no uso de casco o cinturón.
  • Garantizar mecanismos de justicia y reparación para las víctimas: apoyos legales, psicológicos y sociales, así como fondos para rehabilitación.
  • Implementar campañas de educación vial masiva en escuelas, comunidades y medios de comunicación, promoviendo la responsabilidad compartida.

Recomendaciones para las familias y la sociedad

  • Promover entre niñas, niños y adultos la cultura PARA: Proteger (usar casco, cinturón, respetar límites), Avisar (denunciar condiciones inseguras), Respetar (señales, velocidades, peatones), y Actuar (auxiliar en casos de estar presente en una emergencia y participar en iniciativas comunitarias de seguridad).
  • Conducir con responsabilidad, respetando los límites de velocidad, evitando distracciones y no manejar bajo el efecto de alcohol o drogas.
  • Exigir a autoridades locales y nacionales inversiones reales en infraestructura segura, como pasos peatonales elevados, ciclovías y señalización.
  • Acompañar a las personas afectadas por siniestros: brindar apoyo psicológico, ayudar en sus trámites legales o de rehabilitación, y reconocer que su proceso de recuperación es complejo y largo.
  • Fomentar la movilidad sostenible: caminar, usar bicicleta o transporte público con respeto a los demás usuarios y al entorno.

En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.

Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.

Si quieres, puedo enviarte una versión adaptada para un boletín de prensa digital, con frases más cortas y llamativas, y elementos para redes sociales. ¿Te lo preparo?

Tendencias