Autoridades y conductores ponen en riesgo la vida de miles de personas
De acuerdo con la presidenta de la Asociación de Prevención y Atención de la Seguridad en el Tránsito, Apasit, la trágica muerte de decenas de personas en la entrada a la ciudad, en ruta al Atlántico, donde el lunes 10 de febrero de 2025, un bus de transporte público de rutas cortas se embarrancó; tiene una responsabilidad compartida, pero no se puede obviar el peso mayor de la responsabilidad que tienen el Ministerio de Gobernación a través del Departamento de Tránsito y la Municipalidad de Guatemala a través de Emetra, por la falta de control de licencias, estado de los vehículos y el control de velocidad, así como del Ministerio de Comunicaciones, particularmente mediante la Dirección General de Transporte y la Dirección de Caminos, por la falta de supervisión de los prestadores de servicios y su estado mecánico, así como la señalización y estructuras de protección en los barrancos.
Licda. Celia María Morales, Presidenta de la Asociación de Prevención y Atención de la Seguridad Integral en el Tránsito, Apasit
Esta tragedia se pudo evitar. «Somos tan tolerantes que les llamamos accidentes, sabiendo que esta situación es una constante, ocurrirá más veces en el año, porque solo interesa el momento, luego todo sigue igual y habrá nuevas tragedias» resaltó Morales, quien envió un mensaje: «las familias de los pasajeros de ese bus hoy les inicia una vida muy dura, tendrán que recuperarse en lo emocional, médico, económico, jurídico y social», indicó.
Abrazamos a las familias afectadas en esta nueva tragedia y nos conmueve saber que justamente son personas con pocos recursos y estarán en un mayor desamparo, pues en Guatemala no existe una Unidad de Atención a Víctimas de hechos de tránsito, como se hace en otros países.
Como representantes de familias afectadas por las muertes y lesiones solicitamos que el Estado de Guatemala priorice la seguridad vial. Ya hay la misma cantidad de muertes por arma de fuego que por un siniestro vial. Son 28 personas por cada 100 mil habitantes que mueren en el país. Es la peor cifra de Centroamérica. Necesitamos que cada hecho de tránsito tenga un peritaje y que lo podamos conocer. Se requiere una Unidad de Atención a Víctimas, una fiscalía de tránsito y juzgados de tránsito más severos e incorruptibles. Urge el control de la velocidad, especialmente en carreteras y en ciudades en horarios de bajo congestionamiento, que es cuando ocurren los siniestros viales.
La semana entrante hay una discusión en la cuarta reunión ministerial sobre el plan mundial para la seguridad vial en el mundo, Marruecos 2025, como sociedad civil Apasit va participar en reuniones paralelas. Desconocemos qué ministerio representará a Guatemala. Hemos enviado información a autoridades para que asistan y le pongan atención al tema, pero sobre todo que tomen medidas pertinentes para evitar más dolor. Sin embargo, la realidad es que siguen falleciendo 7 personas diarias y no vemos cambios. En el país tenemos luto nacional los 365 días del año, son más de 2,000 personas que pierden la vida en hechos totalmente prevenibles. Además, el número de personas con discapacidad adquirida en un siniestro vial sigue aumentando.
También se hace un llamado a los conductores de vehículos de cuatro y dos ruedas para que moderen la velocidad. Las muertes ocurren cuando van a más de 70 kph. A más de ese límite es difícil evitar una tragedia la cual se combina con distractores, un problema de infraestructura o un acción inesperada de otro vehículo. Es necesario que en un problema multicausal nos unamos en la prevención.
Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.
Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas. Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.
Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:
Físico: Muchísimas familias han perdido seres queridos. Otros tantos sobreviven con discapacidades temporales o permanentes, secuelas de un siniestro vial — lesiones que pueden ir desde fracturas y trauma hasta daños irreversibles que cambian la vida para siempre.
Jurídico: Las víctimas y sus familias enfrentan procesos legales complejos. En muchos casos, buscar justicia vial significa enfrentarse al sistema con recursos limitados, lo que añade un estrés adicional sobre quienes ya han sufrido una pérdida o lesión.
Económico: Los siniestros viales implican enormes costos para las familias: atención médica, rehabilitación, transporte especializado y, en ocasiones, pérdida de ingresos cuando la víctima o un familiar deja de trabajar.
Emocional: El dolor por una muerte o una lesión grave no desaparece. Muchas personas reconstruyen sus vidas a través de terapia, redes de apoyo y experiencias muy difíciles de sobrellevar. El impacto emocional también alcanza a los testigos, a los primeros respondedores y a comunidades enteras.
Social: La reinserción social puede ser muy compleja. Las personas con discapacidad derivada de un siniestro vial a menudo luchan por ser reconocidas por sus capacidades, y no solo por lo que han sufrido. Además, las víctimas pueden ser estigmatizadas o etiquetadas, más allá de su historia de vida.
En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.
Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.
Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:
Recomendaciones para el Estado guatemalteco
Diseñar y financiar un Plan Nacional de Seguridad Vial con enfoques inclusivos, siguiendo el modelo de sistema seguro, para reducir radicalmente la mortalidad.
Mejorar la infraestructura vial, priorizando pasos peatonales, ciclovías y zonas de baja velocidad en áreas escolares y residenciales.
Fortalecer la fiscalización y sanción de infracciones: exceso de velocidad, conducción bajo efectos del alcohol, no uso de casco o cinturón.
Garantizar mecanismos de justicia y reparación para las víctimas: apoyos legales, psicológicos y sociales, así como fondos para rehabilitación.
Implementar campañas de educación vial masiva en escuelas, comunidades y medios de comunicación, promoviendo la responsabilidad compartida.
Recomendaciones para las familias y la sociedad
Promover entre niñas, niños y adultos la cultura PARA: Proteger (usar casco, cinturón, respetar límites), Avisar (denunciar condiciones inseguras), Respetar (señales, velocidades, peatones), y Actuar (auxiliar en casos de estar presente en una emergencia y participar en iniciativas comunitarias de seguridad).
Conducir con responsabilidad, respetando los límites de velocidad, evitando distracciones y no manejar bajo el efecto de alcohol o drogas.
Exigir a autoridades locales y nacionales inversiones reales en infraestructura segura, como pasos peatonales elevados, ciclovías y señalización.
Acompañar a las personas afectadas por siniestros: brindar apoyo psicológico, ayudar en sus trámites legales o de rehabilitación, y reconocer que su proceso de recuperación es complejo y largo.
Fomentar la movilidad sostenible: caminar, usar bicicleta o transporte público con respeto a los demás usuarios y al entorno.
En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.
Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.
Si quieres, puedo enviarte una versión adaptada para un boletín de prensa digital, con frases más cortas y llamativas, y elementos para redes sociales. ¿Te lo preparo?
Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.
Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.
Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:
En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.
Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.
Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:
Recomendaciones para el Estado guatemalteco
Recomendaciones para las familias y la sociedad
En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.
Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.
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