Guatemala elegida para formar parte de directiva de FICVI

La seguridad vial cobra 7 vidas cada día en Guatemala, sin embargo no es priorizada por los planes de gobierno de los partidos políticos, dijo la presidenta de APASIT en Panamá, en el marco del IX Encuentro Iberoamericano sobre Seguridad Vial, en medio del cual se dio el foro sobre justicia vial.
Sobre la situación en Guatemala la representación guatemalteca lamentó el desinterés de los políticos. «Es una pena que no hay contenido sobre los planes de seguridad vial en las propuestas de los candidatos. La justicia vial está muy lejos si los que administran la ley renuncian a su responsabilidad de hacerla cumplir y promueven la injusticia vial» expresó la lideresa juvenil que lucha por la seguridad vial en Guatemala.

De acuerdo a los análisis de APASIT Guatemala, el país enfrenta crisis simultáneas, entre ellas las muertes por arma de fuego, la lucha para evitar que siga creciendo la cantidad de niños con desnutrición crónica e incluso la aguda, así como el desempleo que provoca que más jóvenes migren en condiciones irregulares. La asociación recalca que el problema de violencia vial es casi igual al de armas de fuego, de hecho según los datos de la ONSET es la segunda causa de muerte en jóvenes menores de 30 años.

El problema es similar en México, Costa Rica, Colombia y Panamá, sin embargo hay ejemplos de respuestas integradas en países como España dijo la presidenta de APASIT. «Conversamos con Pere Navarro, director de la Dirección General de Tráfico de España y comprendimos cómo cuando hay voluntad y se toma en serio el problema hay diferentes formas de reducir las muertes en el tránsito» expresó.

Hace falta interesar a los tomadores de decisión en las instituciones. La campaña política es una oportunidad para que los políticos le pongan atención, sin embargo la mayoría de los postulantes no han tomado el asunto como algo serio.

«Lo más lamentable es que recursos hay, pero no interés, ni en las actuales autoridades, ni en los candidatos que competirán por la presidencia, diputaciones y alcaldías en junio» Celia Morales, APASIT

Al encuentro en Panamá también asistió Marlen Carrillo, de la junta directiva de APASIT, quien compartió la satisfacción porque APASIT tendrá un puesto en la junta directiva de la Asociación Iberoamericana contra la violencia vial, FICVI, bajo la presidencia de Alma Chávez de México. «nos alegró mucho que Guatemala haya sido reconocida dándole un puesto en la Comisión Directiva, lo cual es un muestra del buen trabajo de nuestra asociación» indicó.

La representante de Guatemala tuvo a su cargo la moderación de un foro sobre el papel de las asociaciones en las políticas públicas sobre seguridad vial.

Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.

Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.

Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:

  1. Físico: Muchísimas familias han perdido seres queridos. Otros tantos sobreviven con discapacidades temporales o permanentes, secuelas de un siniestro vial — lesiones que pueden ir desde fracturas y trauma hasta daños irreversibles que cambian la vida para siempre.
  2. Jurídico: Las víctimas y sus familias enfrentan procesos legales complejos. En muchos casos, buscar justicia vial significa enfrentarse al sistema con recursos limitados, lo que añade un estrés adicional sobre quienes ya han sufrido una pérdida o lesión.
  3. Económico: Los siniestros viales implican enormes costos para las familias: atención médica, rehabilitación, transporte especializado y, en ocasiones, pérdida de ingresos cuando la víctima o un familiar deja de trabajar.
  4. Emocional: El dolor por una muerte o una lesión grave no desaparece. Muchas personas reconstruyen sus vidas a través de terapia, redes de apoyo y experiencias muy difíciles de sobrellevar. El impacto emocional también alcanza a los testigos, a los primeros respondedores y a comunidades enteras.
  5. Social: La reinserción social puede ser muy compleja. Las personas con discapacidad derivada de un siniestro vial a menudo luchan por ser reconocidas por sus capacidades, y no solo por lo que han sufrido. Además, las víctimas pueden ser estigmatizadas o etiquetadas, más allá de su historia de vida.

En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.

Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.

Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:

Recomendaciones para el Estado guatemalteco

  • Diseñar y financiar un Plan Nacional de Seguridad Vial con enfoques inclusivos, siguiendo el modelo de sistema seguro, para reducir radicalmente la mortalidad.
  • Mejorar la infraestructura vial, priorizando pasos peatonales, ciclovías y zonas de baja velocidad en áreas escolares y residenciales.
  • Fortalecer la fiscalización y sanción de infracciones: exceso de velocidad, conducción bajo efectos del alcohol, no uso de casco o cinturón.
  • Garantizar mecanismos de justicia y reparación para las víctimas: apoyos legales, psicológicos y sociales, así como fondos para rehabilitación.
  • Implementar campañas de educación vial masiva en escuelas, comunidades y medios de comunicación, promoviendo la responsabilidad compartida.

Recomendaciones para las familias y la sociedad

  • Promover entre niñas, niños y adultos la cultura PARA: Proteger (usar casco, cinturón, respetar límites), Avisar (denunciar condiciones inseguras), Respetar (señales, velocidades, peatones), y Actuar (auxiliar en casos de estar presente en una emergencia y participar en iniciativas comunitarias de seguridad).
  • Conducir con responsabilidad, respetando los límites de velocidad, evitando distracciones y no manejar bajo el efecto de alcohol o drogas.
  • Exigir a autoridades locales y nacionales inversiones reales en infraestructura segura, como pasos peatonales elevados, ciclovías y señalización.
  • Acompañar a las personas afectadas por siniestros: brindar apoyo psicológico, ayudar en sus trámites legales o de rehabilitación, y reconocer que su proceso de recuperación es complejo y largo.
  • Fomentar la movilidad sostenible: caminar, usar bicicleta o transporte público con respeto a los demás usuarios y al entorno.

En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.

Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.

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