Estamos en un época para disfrutar de nuestros logros, compartir con la familia, amigos y nuestra comunidad. Una de las formas de evitar que estos momentos se amarguen es considerar los riesgos y amenazas que hay en nuestro entorno, así como tomar acción para disfrutar en paz. Una de las emergencias más comunes se deriva del tránsito vehicular. Más de un siniestro de tránsito ocurrirá en nuestra ruta ¿cómo evitar ser protagonistas en el mismo? La primera recomendación es estar vigilante, la mayoría de situaciones en las que podríamos resultar involucrados es por que no logramos leer el riesgo.

Cada diciembre se desarrollan hechos viales catastróficos que afectan a cientos de familias, especialmente en desplazamientos de la época. A continuación algunas consideraciones que deberíamos hacer:

  1. Saliendo de un convivio. El estado de ánimo alterado, peor aún estimulado con bebidas alcohólicas, es un factor determinante a la hora de tomar micro decisiones en el tránsito. Nos referimos a movimientos rápidos de: cambio de carril, frenado, acelerón, cruce apresurado en una esquina, uso de bocina y cambios de luces molestando a otros, son ejemplos de comportamientos que pueden afectarnos y afectar a otros. Se recomienda no conducir con el estado de ánimo alterado, ya sea en sentido negativo como positivo, es decir, evitar estados de ánimo extremos.
  2. Traslados nocturnos. Las visitas familiares, participación en actividades religiosas y viajes departamentales, todos debieran ser realizados, en lo posible, durante el día. Se ha comprobado que durante la noches los riesgos se incrementan debido a: la idea de que la ruta está libre, la obscuridad, la falta de señalización reflectiva y el encontrarse con personas irresponsables. Si a eso agregamos lluvia y vehículos en mal estado, la situación puede ponerse más difícil.
  3. La velocidad. Si estamos con un estado de ánimo equilibrado y hemos tomado la decisión de hacer traslados en los mejores condiciones climáticas diurnas, pero si no respetamos los límites de velocidad, nos exponemos y exponemos a otros a sufrir un hecho de tránsito grave. Es decir un hecho que provoca muerte y discapacidad, dos buenas razones para disminuir la velocidad. Si somos conscientes que solamente con bajar velocidad garantizamos bajo impacto a la hora de perder el control del vehículo, por razones propias o ajenas, seguro no habrá un hecho vial que nos robe la paz de estas fechas.
  4. Considerar el riesgo. Una de las situaciones más comunes para que la tragedia nos alcance es pensar que «los accidentes pasan a otros, pero no a mí». Eso es tener a los hechos viales como un asunto ajeno, algo abstracto que existe pero no me invlucra. Esa es una de las razones más comunes por las que la tragedia pueda alcanzarnos. No se trata de vivir la paranoia del riesgo, se trata de evitar sorpresas y disfrutar en paz.

Gráfica del boletín de la ONSET de octubre 2022

Diciembre es el mes que reporta más hechos de tránsito, los cuales generan muertes y personas con discapacidad. De acuerdo al Observatorio Nacional de Seguridad de Tránsito (ONSET), del Departamento de Tránsito de la Policía Nacional Civil de Guatemala, en el segundo semestre del año 2021, pasó de 600 hechos en agosto a 800 en el último mes del año. Como se puede ver en el siguiente gráfico, tanto en 2020 (con aislamiento por pandemia) como en el 2021, diciembre reflejó un incremento importante de siniestros viales. Con el número de casos también se eleva el número de personas fallecidas y lesionadas.

En conclusión, si queremos unas fiestas felices es importante atender las recomendaciones de las autoridades. Sobre todo valorar la vida. Tratando de influir a las demás personas a que no jueguen con su seguridad ni comprometan la de los demás. Todos podemos ser embajadores de la seguridad vial. Somos partes del problema, podemos ser parte de la solución.

Más información

Celia María Morales Orellana, Presidenta de APASIT, +502 59132361, apasit.guatemala@gmail.com

Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.

Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.

Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:

  1. Físico: Muchísimas familias han perdido seres queridos. Otros tantos sobreviven con discapacidades temporales o permanentes, secuelas de un siniestro vial — lesiones que pueden ir desde fracturas y trauma hasta daños irreversibles que cambian la vida para siempre.
  2. Jurídico: Las víctimas y sus familias enfrentan procesos legales complejos. En muchos casos, buscar justicia vial significa enfrentarse al sistema con recursos limitados, lo que añade un estrés adicional sobre quienes ya han sufrido una pérdida o lesión.
  3. Económico: Los siniestros viales implican enormes costos para las familias: atención médica, rehabilitación, transporte especializado y, en ocasiones, pérdida de ingresos cuando la víctima o un familiar deja de trabajar.
  4. Emocional: El dolor por una muerte o una lesión grave no desaparece. Muchas personas reconstruyen sus vidas a través de terapia, redes de apoyo y experiencias muy difíciles de sobrellevar. El impacto emocional también alcanza a los testigos, a los primeros respondedores y a comunidades enteras.
  5. Social: La reinserción social puede ser muy compleja. Las personas con discapacidad derivada de un siniestro vial a menudo luchan por ser reconocidas por sus capacidades, y no solo por lo que han sufrido. Además, las víctimas pueden ser estigmatizadas o etiquetadas, más allá de su historia de vida.

En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.

Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.

Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:

Recomendaciones para el Estado guatemalteco

  • Diseñar y financiar un Plan Nacional de Seguridad Vial con enfoques inclusivos, siguiendo el modelo de sistema seguro, para reducir radicalmente la mortalidad.
  • Mejorar la infraestructura vial, priorizando pasos peatonales, ciclovías y zonas de baja velocidad en áreas escolares y residenciales.
  • Fortalecer la fiscalización y sanción de infracciones: exceso de velocidad, conducción bajo efectos del alcohol, no uso de casco o cinturón.
  • Garantizar mecanismos de justicia y reparación para las víctimas: apoyos legales, psicológicos y sociales, así como fondos para rehabilitación.
  • Implementar campañas de educación vial masiva en escuelas, comunidades y medios de comunicación, promoviendo la responsabilidad compartida.

Recomendaciones para las familias y la sociedad

  • Promover entre niñas, niños y adultos la cultura PARA: Proteger (usar casco, cinturón, respetar límites), Avisar (denunciar condiciones inseguras), Respetar (señales, velocidades, peatones), y Actuar (auxiliar en casos de estar presente en una emergencia y participar en iniciativas comunitarias de seguridad).
  • Conducir con responsabilidad, respetando los límites de velocidad, evitando distracciones y no manejar bajo el efecto de alcohol o drogas.
  • Exigir a autoridades locales y nacionales inversiones reales en infraestructura segura, como pasos peatonales elevados, ciclovías y señalización.
  • Acompañar a las personas afectadas por siniestros: brindar apoyo psicológico, ayudar en sus trámites legales o de rehabilitación, y reconocer que su proceso de recuperación es complejo y largo.
  • Fomentar la movilidad sostenible: caminar, usar bicicleta o transporte público con respeto a los demás usuarios y al entorno.

En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.

Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.

Si quieres, puedo enviarte una versión adaptada para un boletín de prensa digital, con frases más cortas y llamativas, y elementos para redes sociales. ¿Te lo preparo?

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