En los últimos días en Guatemala se han incrementado los siniestros viales. Enero inicia con un preocupante aumento de muertes y lesionados, como es lógico cuando un país no tiene una Política Nacional de Seguridad Vial funcionando. APASIT propone instalar una mesa de análisis multisectorial de la seguridad vial en Guatemala. Es urgente conocer los resultados de peritajes profesionales de los siniestros ocurridos recientemente, principalmente los de grandes proporciones (Mixco, Palín y Nahualá, por mencionar algunos) y paulatinamente practicar un peritaje a cualquier hecho de tránsito para evitar su repetición.

Diferentes voces se han levantado, pero no hay respuesta de la sociedad guatemalteca, ni siquiera de las autoridades rectoras ni de quienes comparten responsabilidades con la aplicación de las leyes correspondientes. Por lo que la tendencia de hechos, muertes y lesiones sigue subiendo cada día.

El incremento de la violencia vial, convertida en los llamados accidentes de tránsito, se explica bajo tres tipos de fenómenos: 1) más vehículos y usuarios en el país 2) Más estrés de los conductores, pasajeros y peatones 3) Bajo control de los entes ecargados de aplicar la ley.

Por lo que la agenda general de una mesa de diálogo multisectorial podría usar los pilares del Decenio para la Acción Mundial de la Seguridad Vial de las Naciones Unidas.

APASIT PROPONE

El propósito final debiera incluir una reforma de la seguridad vial, donde se busque un sistema de control, registro y planificación de la seguridad vial con un enfoque humano, preventivo e integral.

Estos son los puntos que APASIT propone para una propuesta integral a la creciente violencia vial en Guatemala.

1) Gestión de la seguridad vial. Revisar las funciones de la rectoría de la seguridad vial y fortalecer al ente encargado. Retomar la Política Nacional de Seguridad Vial. Instalar una mesa de análisis de expertos con participación del Gobierno (MINGOB, CIV, MSPAS, MINEDUC, MINECO -INE- MP y CSJ), Sociedad Civil (especialmente universidades, centros de investigación y asociaciones de víctimas) y Sector Privado (especialmente a importadores de vehículos, vendedores de vehículos usados, vendedores de repuestos de vehículos, vendedores de llantas, talleres de reparación de vehículos, escuelas de automovilismo y aseguradoras, restaurantes de comida rápida con entrega a domicilio), e invitar como observadores a la cooperación internacional.

2) Infrastructura vial. Ordenar un estudio sobre la seguridad vial de las calles, carreteras y pasos a desnivel, comenzando con los tramos donde hayan concurrido más de 5 hechos de tránsito con personas fallecidas, lesionadas o vehículos destruidos, en los últimos 24 meses. Emitir un informe donde se clasifiquen las prinicipales carencias de la infraestructura. Elaborar un plan de corrección de inseguridades viales. Realizar un análisis de señalización y semaforización en las principales ciudades del país.

3) Vehículos. Revisar las regulaciones en la importación de vehículos nuevos y usados, con especial atención a su equipamiento, sus rangos de seguridad en carrocerías y motores, según indicadores internacionales. Revisar las regulaciones y su aplicación al transporte de pesado y el de pasajeros en cuanto al estado de los vehículos.

4) Usuarios. Revisar el procedimiento de obtención de licencias de conducir. Aplicar el sistema de puntos en las licencias de conducir para retirar a conductores reincidentes en hechos de tránsito. Aplicar multas vinculando a la personas conductoras y su DPI o licencia con el vehículo involucrado. Aplicar la normativa de seguro obligatorio, incluyendo daños a terceros y del transporte pesado y de pasajeros.

Incorporar cursos obligatorios de seguridad vial en los niveles de educación media en todo el sistema nacional.

Poner en marcha campañas de sensibilización para orientar el manejo defensivo y la reducción de velocidad.

5) Respuesta tras los accidentes. Capacitar y promover a autoridades, cuerpos de socorro y a la ciudadanía sobre la protección de escenas de hechos de tránsito para evitar colisiones en cadena. Acordonar y aislar la visibilidad de hechos fatales para evitar distracción de conductores que pasan por un punto donde ha ocurrido un siniestro. Instalar Unidades de Atención a Víctimas de hecos de tránsito (hay modelos en diferentes países, valiosos para que las personas puedan resolver crisis de salud, emocional (duelos), legales y económicas. Habilitar un único número de emergencias («911» por ejemplo).

La Asociación de Prevención y Atención de la Seguridad Integral en el Tránsito (APASIT), según su presidenta, Celia María Morales Orellana, sostiene que siendo los hechos de tránsito un fenómeno multicausal, considerado problema de salud pública y grave por ser la segunda causa de muerte violenta en Guatemala (después de las armas de fuego), que afecta particularmente a las y los jóvenes, amerita una solución multidisciplinaria e integral. Sobre todo recomienda, valorar la vida.

Explicación en Emisoras Unidas, 13/01/2022: https://fb.watch/awe-0co5qQ/
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Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.

Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.

Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:

  1. Físico: Muchísimas familias han perdido seres queridos. Otros tantos sobreviven con discapacidades temporales o permanentes, secuelas de un siniestro vial — lesiones que pueden ir desde fracturas y trauma hasta daños irreversibles que cambian la vida para siempre.
  2. Jurídico: Las víctimas y sus familias enfrentan procesos legales complejos. En muchos casos, buscar justicia vial significa enfrentarse al sistema con recursos limitados, lo que añade un estrés adicional sobre quienes ya han sufrido una pérdida o lesión.
  3. Económico: Los siniestros viales implican enormes costos para las familias: atención médica, rehabilitación, transporte especializado y, en ocasiones, pérdida de ingresos cuando la víctima o un familiar deja de trabajar.
  4. Emocional: El dolor por una muerte o una lesión grave no desaparece. Muchas personas reconstruyen sus vidas a través de terapia, redes de apoyo y experiencias muy difíciles de sobrellevar. El impacto emocional también alcanza a los testigos, a los primeros respondedores y a comunidades enteras.
  5. Social: La reinserción social puede ser muy compleja. Las personas con discapacidad derivada de un siniestro vial a menudo luchan por ser reconocidas por sus capacidades, y no solo por lo que han sufrido. Además, las víctimas pueden ser estigmatizadas o etiquetadas, más allá de su historia de vida.

En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.

Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.

Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:

Recomendaciones para el Estado guatemalteco

  • Diseñar y financiar un Plan Nacional de Seguridad Vial con enfoques inclusivos, siguiendo el modelo de sistema seguro, para reducir radicalmente la mortalidad.
  • Mejorar la infraestructura vial, priorizando pasos peatonales, ciclovías y zonas de baja velocidad en áreas escolares y residenciales.
  • Fortalecer la fiscalización y sanción de infracciones: exceso de velocidad, conducción bajo efectos del alcohol, no uso de casco o cinturón.
  • Garantizar mecanismos de justicia y reparación para las víctimas: apoyos legales, psicológicos y sociales, así como fondos para rehabilitación.
  • Implementar campañas de educación vial masiva en escuelas, comunidades y medios de comunicación, promoviendo la responsabilidad compartida.

Recomendaciones para las familias y la sociedad

  • Promover entre niñas, niños y adultos la cultura PARA: Proteger (usar casco, cinturón, respetar límites), Avisar (denunciar condiciones inseguras), Respetar (señales, velocidades, peatones), y Actuar (auxiliar en casos de estar presente en una emergencia y participar en iniciativas comunitarias de seguridad).
  • Conducir con responsabilidad, respetando los límites de velocidad, evitando distracciones y no manejar bajo el efecto de alcohol o drogas.
  • Exigir a autoridades locales y nacionales inversiones reales en infraestructura segura, como pasos peatonales elevados, ciclovías y señalización.
  • Acompañar a las personas afectadas por siniestros: brindar apoyo psicológico, ayudar en sus trámites legales o de rehabilitación, y reconocer que su proceso de recuperación es complejo y largo.
  • Fomentar la movilidad sostenible: caminar, usar bicicleta o transporte público con respeto a los demás usuarios y al entorno.

En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.

Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.

Si quieres, puedo enviarte una versión adaptada para un boletín de prensa digital, con frases más cortas y llamativas, y elementos para redes sociales. ¿Te lo preparo?

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