Guatemala DEBE fortalecer la certeza de castigo

Del 17 al 23 de mayo varios países buscan reducir la velocidad para mejorar la seguridad vial. Este año el enfoque es sobre las áreas urbanas, principalmente donde hay mayor cantidad de cruceros con peatones. 30 kilómetros por hora es una velocidad máxima aceptable.

Una resolución de las Naciones Unidas promueve que los Estados tomen acciones para reducir la velocidad, principalmente en áreas urbanas.

En Guatemala ya se encuentra establecido en el artículo 112 de la Ley de Tránsito ese límite. Sin embargo, por falta de control las cifras en el país son alarmantes. Según el Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), en el mes de enero de 2021, el 60% de los hechos de tránsito ocurrieron en el casco urbano.

En APASIT nos unimos a esta llamado internacional para mejorar la seguridad vial e invitamos a suscribir una carta de compromiso en línea.

De acuerdo a la OPS/OMS el exceso de velocidad es uno de los principales factores de riesgo de lesiones causadas por el tránsito, e influye tanto sobre el riesgo de accidente como sobre sus consecuencias. Cuanto mayor es la velocidad media de la circulación, mayor es también la probabilidad de que se produzcan accidentes Por ejemplo, un aumento de 1 km/h en la velocidad media de los vehículos conlleva un aumento del 3% en la incidencia de accidentes con resultado de lesiones, y un incremento del 4% o 5% en la incidencia de accidentes mortales.

Cuanto mayor es la velocidad, mayor es la distancia de detención que se necesita, y por tanto mayor el riesgo de que se produzcan accidentes de tránsito. Cuando se circula a una velocidad de 80 km/h por una vía seca, se necesitan cerca de 22 metros (la distancia que se recorre durante un tiempo de reacción de 1 segundo aproximadamente) para reaccionar ante cualquier incidente que se produzca, y un total de 57 metros para detenerse completamente. Los hombres jóvenes son más propensos al exceso de velocidad, aunque hay otros factores que influyen, como el alcohol, la configuración de la vía, la densidad del tránsito y las condiciones meteorológicas.


En diversos lugares se han introducido medidas eficaces de control de la velocidad, como el establecimiento de límites legales de velocidad y la vigilancia de su cumplimiento, o medidas relativas al diseño de las vías de tránsito y la tecnología de los vehículos. Sin embargo, su ejecución sigue siendo problemática en muchos países. Por ejemplo, si bien 97 de los 180 países que participan en el Global status report on road safety 2015 disponen de leyes que limitan la velocidad a 50 km/h o menos en las zonas urbanas, solo 27 países (el 15%) califican el grado de observancia de estas
leyes como «bueno», esa es la categoría que países como Guatemala no alcanza, debido a que las policías de tránsito no ejercen procedimientos severos. Tampoco hay una conciencia ciudadana de los estragos que provoca la violencia vial.

En Guatemala hace falta avanzar en una centralización del control del tránsito y en la aplicación de la Ley de Tránsito. En APASIT se trabaja con las insituciones del Gobierno Central, de la Corte Suprema de Justicia y del Congreso de la República para mejorar la seguridad vial. Una tarea a la que se deben unir las 69 municipalidades que tienen delegado el control del tránsito.

La ONU y APASIT, así como diferentes instancias internacionales, hacen un llamado a toda la sociedad para mejorar la disposición de datos y tomar medidas para controlar la velocidad, promulgando leyes que limiten la velocidad, construir vías que moderen el tránsito o modificarlas con este fin, y exigir a los fabricantes de automóviles que introduzcan nuevas tecnologías para ayudar a los conductores a respetar los límites de velocidad. Además de educar a los nuevos conductores, así como la aplicación de las multas a quienes violen las normas, es decir, fortalecer la certeza de castigo.

Gráfica del Paquete Salvevidas de la OPS/OMS

Comunicado de prensa

Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.

Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.

Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:

  1. Físico: Muchísimas familias han perdido seres queridos. Otros tantos sobreviven con discapacidades temporales o permanentes, secuelas de un siniestro vial — lesiones que pueden ir desde fracturas y trauma hasta daños irreversibles que cambian la vida para siempre.
  2. Jurídico: Las víctimas y sus familias enfrentan procesos legales complejos. En muchos casos, buscar justicia vial significa enfrentarse al sistema con recursos limitados, lo que añade un estrés adicional sobre quienes ya han sufrido una pérdida o lesión.
  3. Económico: Los siniestros viales implican enormes costos para las familias: atención médica, rehabilitación, transporte especializado y, en ocasiones, pérdida de ingresos cuando la víctima o un familiar deja de trabajar.
  4. Emocional: El dolor por una muerte o una lesión grave no desaparece. Muchas personas reconstruyen sus vidas a través de terapia, redes de apoyo y experiencias muy difíciles de sobrellevar. El impacto emocional también alcanza a los testigos, a los primeros respondedores y a comunidades enteras.
  5. Social: La reinserción social puede ser muy compleja. Las personas con discapacidad derivada de un siniestro vial a menudo luchan por ser reconocidas por sus capacidades, y no solo por lo que han sufrido. Además, las víctimas pueden ser estigmatizadas o etiquetadas, más allá de su historia de vida.

En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.

Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.

Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:

Recomendaciones para el Estado guatemalteco

  • Diseñar y financiar un Plan Nacional de Seguridad Vial con enfoques inclusivos, siguiendo el modelo de sistema seguro, para reducir radicalmente la mortalidad.
  • Mejorar la infraestructura vial, priorizando pasos peatonales, ciclovías y zonas de baja velocidad en áreas escolares y residenciales.
  • Fortalecer la fiscalización y sanción de infracciones: exceso de velocidad, conducción bajo efectos del alcohol, no uso de casco o cinturón.
  • Garantizar mecanismos de justicia y reparación para las víctimas: apoyos legales, psicológicos y sociales, así como fondos para rehabilitación.
  • Implementar campañas de educación vial masiva en escuelas, comunidades y medios de comunicación, promoviendo la responsabilidad compartida.

Recomendaciones para las familias y la sociedad

  • Promover entre niñas, niños y adultos la cultura PARA: Proteger (usar casco, cinturón, respetar límites), Avisar (denunciar condiciones inseguras), Respetar (señales, velocidades, peatones), y Actuar (auxiliar en casos de estar presente en una emergencia y participar en iniciativas comunitarias de seguridad).
  • Conducir con responsabilidad, respetando los límites de velocidad, evitando distracciones y no manejar bajo el efecto de alcohol o drogas.
  • Exigir a autoridades locales y nacionales inversiones reales en infraestructura segura, como pasos peatonales elevados, ciclovías y señalización.
  • Acompañar a las personas afectadas por siniestros: brindar apoyo psicológico, ayudar en sus trámites legales o de rehabilitación, y reconocer que su proceso de recuperación es complejo y largo.
  • Fomentar la movilidad sostenible: caminar, usar bicicleta o transporte público con respeto a los demás usuarios y al entorno.

En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.

Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.

Si quieres, puedo enviarte una versión adaptada para un boletín de prensa digital, con frases más cortas y llamativas, y elementos para redes sociales. ¿Te lo preparo?

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