«Cuando sentí estaba volteada hacia arriba, no entendía qué había pasado. Alguien llegó a sacarme del auto y me pusieron en el piso, allí vi que el vehículo estaba semidestruido» Thelma no sentía dolor pero le angustiaba su hijo Jaime de 5 años quien venía en el asiento de atrás. El niño resultó ileso, ni siquiera parecía asustado. Su hermana dos años mayor, sí tenía un poco de dolor en el hombro, al parecer por la fuerza del impacto y el ajuste del cinturón de seguridad.

«Recuerdo que un vehículo se me atravesó y cuando frené el mío resbaló y dio con fuerza en el otro, dando vueltas como trompo. Mi mayor aflicción fueron mis hijos. Estoy tan feliz que no les haya pasado nada.» El otro vehículo continuó su marcha sin asumir su responsabilidad. Las personas que le auxiliaron se concentraron en ayudarle y no evitaron que otro vehículo colisionara al llegar a ese peligros crucero de Carretera hacia El Salvador, en una recta frente a una mega iglesia. Menos mal tampoco fue de alto impacto, pero sí hubo lesionados.

Los impactos fuertes entre vehículos son ocasionados por abuso de velocidad

Cuando una persona no espera que algo como eso pase, no tiene idea de cómo reaccionar. La Guía iberoamericana de atención integral a víctimas de siniestros de tránsito, de la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Víctimas contra la violencia vial -FICVI-, resalta «el minuto de oro» de la cadena de asistencia, con las siglas PAS.

  • Proteger el lugar del siniestro. Utilizando prendas reflectantes y señalizar el lugar con luces o triángulos. No permanecer en medio de la calle o carretera.
  • Avisar a los servicios de emergencia. Llamar a los Bomberos Voluntarios 122 y Municipales 123, PNC 110, Cruz Roja 125 y del IGSS 128. Debe dar localización más exacta del lugar. Número de heridos y circunstancias especiales.
  • Socorrer a las víctimas. No mover a los heridos, ni quitar casco al motociclista. Tranquilizar a los heridos y ofrecer primeros auxilios, si sabe hacerlos.

Esta guía no solo da ideas sobre cómo actuar para no empeorar un escenario de un siniestro vial, sino todo lo que las personas van a necesitar. como apoyo psicológico, orientación jurídica, apoyo económico y desde luego toda la asistencia médica. Un instrumento valioso que APASIT ha distribuido a las instituciones relacionadas para que lo usen en sus capacitaciones.

Thelma hoy recuerda ese suceso con mucha pena, pues reconoce que iba un poco por encima del límite de velocidad. Cuando en un espacio aparentemente libre de riesgos los conductores se descuidan y llega la colisión, la vida puede cambiar en cuestión de segundos.

Artículo 95, Reglamento de Tránsito: Los conductores de vehículos y peatones implicados en un accidente de tránsito, si no resultaren ellos mismos con lesiones serias que requieran de atención inmediata, deberan: a) detenerse y encender las luces de emergencia para no causar un nuevo problema, b) tomar las medidas necesarias medainte la señalización de emergencia para evitar otro accidente, c) los conductores de los vehículos implicados en un accidente tendrán la obligación de retirar cualquier material que haya quedado en la vía.

apasit.guatemala@gmail.com

Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.

Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.

Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:

  1. Físico: Muchísimas familias han perdido seres queridos. Otros tantos sobreviven con discapacidades temporales o permanentes, secuelas de un siniestro vial — lesiones que pueden ir desde fracturas y trauma hasta daños irreversibles que cambian la vida para siempre.
  2. Jurídico: Las víctimas y sus familias enfrentan procesos legales complejos. En muchos casos, buscar justicia vial significa enfrentarse al sistema con recursos limitados, lo que añade un estrés adicional sobre quienes ya han sufrido una pérdida o lesión.
  3. Económico: Los siniestros viales implican enormes costos para las familias: atención médica, rehabilitación, transporte especializado y, en ocasiones, pérdida de ingresos cuando la víctima o un familiar deja de trabajar.
  4. Emocional: El dolor por una muerte o una lesión grave no desaparece. Muchas personas reconstruyen sus vidas a través de terapia, redes de apoyo y experiencias muy difíciles de sobrellevar. El impacto emocional también alcanza a los testigos, a los primeros respondedores y a comunidades enteras.
  5. Social: La reinserción social puede ser muy compleja. Las personas con discapacidad derivada de un siniestro vial a menudo luchan por ser reconocidas por sus capacidades, y no solo por lo que han sufrido. Además, las víctimas pueden ser estigmatizadas o etiquetadas, más allá de su historia de vida.

En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.

Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.

Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:

Recomendaciones para el Estado guatemalteco

  • Diseñar y financiar un Plan Nacional de Seguridad Vial con enfoques inclusivos, siguiendo el modelo de sistema seguro, para reducir radicalmente la mortalidad.
  • Mejorar la infraestructura vial, priorizando pasos peatonales, ciclovías y zonas de baja velocidad en áreas escolares y residenciales.
  • Fortalecer la fiscalización y sanción de infracciones: exceso de velocidad, conducción bajo efectos del alcohol, no uso de casco o cinturón.
  • Garantizar mecanismos de justicia y reparación para las víctimas: apoyos legales, psicológicos y sociales, así como fondos para rehabilitación.
  • Implementar campañas de educación vial masiva en escuelas, comunidades y medios de comunicación, promoviendo la responsabilidad compartida.

Recomendaciones para las familias y la sociedad

  • Promover entre niñas, niños y adultos la cultura PARA: Proteger (usar casco, cinturón, respetar límites), Avisar (denunciar condiciones inseguras), Respetar (señales, velocidades, peatones), y Actuar (auxiliar en casos de estar presente en una emergencia y participar en iniciativas comunitarias de seguridad).
  • Conducir con responsabilidad, respetando los límites de velocidad, evitando distracciones y no manejar bajo el efecto de alcohol o drogas.
  • Exigir a autoridades locales y nacionales inversiones reales en infraestructura segura, como pasos peatonales elevados, ciclovías y señalización.
  • Acompañar a las personas afectadas por siniestros: brindar apoyo psicológico, ayudar en sus trámites legales o de rehabilitación, y reconocer que su proceso de recuperación es complejo y largo.
  • Fomentar la movilidad sostenible: caminar, usar bicicleta o transporte público con respeto a los demás usuarios y al entorno.

En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.

Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.

Si quieres, puedo enviarte una versión adaptada para un boletín de prensa digital, con frases más cortas y llamativas, y elementos para redes sociales. ¿Te lo preparo?

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