«A penas conseguí para comprar mi carrito, con mucho esfuerzo, no tengo pisto para tenerlo mejor» dice Misael Pérez, jardinero de condominios, quien se trasla en un vehículo con precarias condiciones de seguridad. Guatemala es uno de los países con más circulación de vehículos que no llenan las condiciones mínimas para reducir los percances viales.

Las condiciones de los vehículos son una de las claves en la prevención de accidentes: la labor de las llantas, el estado de los frenos, la estabilidad en el volante, el estado de las luces y el funcionamiento de los cinturones de retención, pueden jugar un papel crucial a la hora de un percance vial.

Pero la historia de Misael es muy recurrente en un país con un 50 por ciento de población en pobreza global, así que quienes tratan de escalar a clase media adquieren un vehículo usado, rodado o de séptima mano (aunque se llame de segunda) para incorporarse a una actividad productiva. La ley lo permite y si no… se le busca el lado.

Es muy común que en el congestionamiento vial se encuentre que una de las razones de empeoramiento sea por vehículos varados en la vía por un desperfecto mecánico. Ese no es el mal mayor. Las muertes fatales en muchas comunidades rurales es por un picop, bus o microbus con falta de mantenimiento que transportaba a varias personas en una carretera es una crónica noticiosa recurrente. «Se me fueron los frenos» es una justificación común. No se fueron, no habían desde el inicio del viaje.

El artículo 96 del Reglamento de Tránsito, indica que la detención por fallas mecánicas o caída de la carga, se deberán adoptar las medidas necesarias para que sea retirado en el menor tiempo, debiendo sacarlo de la circulación y situarlo, cumpliendo las normas de estacionamiento, en la medida de lo posible. Y por cierto, aclara que las ramas no forman parte de una señalización autorizada, pero es lo más común que vemos.

También en el artículo 14.- Equipamiento básico para vehículos automotores define los mínimos para el tránsito en la vía pública del territorio nacional, contando con el siguiente equipo y aditamentos:

a. Bocina.
Ley de Transito y su Reglamento 35
b. Retrovisor interior y exterior.
c. Parabrisas y limpiabrisas.
d. Cinturones de seguridad en los asientos delanteros.
e. Llanta de repuesto del tipo que pueda reemplazar a
las principales.
f. Herramientas necesarias para el cambio de llanta.
g. Silenciador.
h. Velocímetro.
i. Luces:
• Una luz alta y baja a cada lado de la parte frontal.
• Una luz de posición a cada lado en las partes frontales y posteriores.
• Una luz de marcha atrás en la parte trasera.
• Cuatro luces direccionales, una en cada esquina del vehículo.
• Dos luces de freno en la parte posterior, una a cada lado.
• Dispositivo para poder accionar luces de emergencia.
• Iluminación completa de la placa de circulación trasera.
j. Dos triángulos reflectivos para señales de emergencia.

Misael puede no cumplir con esto pero dependiendo de quien le pare, puede costarle caro. Sin embargo en APASIT estamos convencidos que el precio más alto es el de un percance vial.

apasit.guatemala@gmail.com

Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.

Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.

Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:

  1. Físico: Muchísimas familias han perdido seres queridos. Otros tantos sobreviven con discapacidades temporales o permanentes, secuelas de un siniestro vial — lesiones que pueden ir desde fracturas y trauma hasta daños irreversibles que cambian la vida para siempre.
  2. Jurídico: Las víctimas y sus familias enfrentan procesos legales complejos. En muchos casos, buscar justicia vial significa enfrentarse al sistema con recursos limitados, lo que añade un estrés adicional sobre quienes ya han sufrido una pérdida o lesión.
  3. Económico: Los siniestros viales implican enormes costos para las familias: atención médica, rehabilitación, transporte especializado y, en ocasiones, pérdida de ingresos cuando la víctima o un familiar deja de trabajar.
  4. Emocional: El dolor por una muerte o una lesión grave no desaparece. Muchas personas reconstruyen sus vidas a través de terapia, redes de apoyo y experiencias muy difíciles de sobrellevar. El impacto emocional también alcanza a los testigos, a los primeros respondedores y a comunidades enteras.
  5. Social: La reinserción social puede ser muy compleja. Las personas con discapacidad derivada de un siniestro vial a menudo luchan por ser reconocidas por sus capacidades, y no solo por lo que han sufrido. Además, las víctimas pueden ser estigmatizadas o etiquetadas, más allá de su historia de vida.

En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.

Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.

Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:

Recomendaciones para el Estado guatemalteco

  • Diseñar y financiar un Plan Nacional de Seguridad Vial con enfoques inclusivos, siguiendo el modelo de sistema seguro, para reducir radicalmente la mortalidad.
  • Mejorar la infraestructura vial, priorizando pasos peatonales, ciclovías y zonas de baja velocidad en áreas escolares y residenciales.
  • Fortalecer la fiscalización y sanción de infracciones: exceso de velocidad, conducción bajo efectos del alcohol, no uso de casco o cinturón.
  • Garantizar mecanismos de justicia y reparación para las víctimas: apoyos legales, psicológicos y sociales, así como fondos para rehabilitación.
  • Implementar campañas de educación vial masiva en escuelas, comunidades y medios de comunicación, promoviendo la responsabilidad compartida.

Recomendaciones para las familias y la sociedad

  • Promover entre niñas, niños y adultos la cultura PARA: Proteger (usar casco, cinturón, respetar límites), Avisar (denunciar condiciones inseguras), Respetar (señales, velocidades, peatones), y Actuar (auxiliar en casos de estar presente en una emergencia y participar en iniciativas comunitarias de seguridad).
  • Conducir con responsabilidad, respetando los límites de velocidad, evitando distracciones y no manejar bajo el efecto de alcohol o drogas.
  • Exigir a autoridades locales y nacionales inversiones reales en infraestructura segura, como pasos peatonales elevados, ciclovías y señalización.
  • Acompañar a las personas afectadas por siniestros: brindar apoyo psicológico, ayudar en sus trámites legales o de rehabilitación, y reconocer que su proceso de recuperación es complejo y largo.
  • Fomentar la movilidad sostenible: caminar, usar bicicleta o transporte público con respeto a los demás usuarios y al entorno.

En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.

Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.

Si quieres, puedo enviarte una versión adaptada para un boletín de prensa digital, con frases más cortas y llamativas, y elementos para redes sociales. ¿Te lo preparo?

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