Jonathan y Amanda, esposos jóvenes, iban en un viaje de trabajo a Petén. Como es común en trayectos nocturnos la mayoría de pasajeros iban dormidos. Su despertar fue en un hospital de Zacapa. Habían pasado más de 12 horas y Jonathan recordaba más que su esposa. Él quedó semi consciente y logra explicar que sintió un impacto, en medio de la oscuridad de las 2 de la mañana fue rescatado por los bomberos. Amanda solo sabe lo que pasó por lo que cuentan otros pasajeros del autobús pullman.

Las personas quedan sin protección ante un accidente de tránsito. Foto: Soy502

«Por suerte no viajamos con Quique (su hijo de 5 años) porque iba a ser un viaje muy matado, pues sólo ibamos a dar la vuelta, a recoger un dinero que nos debían» comenta Jonathan. Hoy inicia su recuperación.

Increíblemente las lesiones de ambos no son graves, pero sí fracturas que les impedirá trabajar por un par de meses. Pero a los 15 días surgieron varios efectos de ese traumático suceso. Jonathan tiene un dolor en el abdomen que va creciendo, debe ir al hospital donde le han detectado problemas. Amanda ha tenido que usar muletas por varias semanas y eso ha complicado sus tareas, reduciendo los ingresos en el hogar.

La pareja no cuenta con recursos para atender este problema. Saben que al pagar su boleto tenían derecho a un seguro por accidentes. Lo reclamaron a la empresa de transporte quienes les han dicho que para hacerlo efectivo deben llevar una serie de documentos. Acuden a diferentes instancias, gastan el poco dinero que tienen y no han logrado conseguir un resarcimiento por daños y perjuicios. Han considerado una demanda pero el abogado les cotiza muy caro.

Las Unidades de Atención a Víctimas son un modelo propuesto por la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Víctimas Contra la Violencia Vial -FICVI- a la que pertenece APASIT. Cuando se da un hecho de tránsito, las víctimas, principalmentes las más pobres, requieren de servicios del Estado, que van desde la atención médica, la asistencia legal, el apoyo emocional y un estipendio económico que les ayude a reintegrarse a su vida productiva.

APASIT sostiene que la seguridad vial es un grave problema de salud pública, pero que no se atiende como tal. Se ve como un asunto de atención hospitalaria, pero en realidad es un fenómeno que se ha vuelto pandemia, que se origina en la precaria salud mental de conductores violentos, con leyes débiles y sin aplicación, lo cual promueve la impunidad y con ello la falta de certeza de castigo.

Las Unidades de Atención a Víctimas de hechos de tránsito pueden hacer una gran diferencia para una familia impactada por un siniestro vial. Principalmente a personas como Jonatha y Amanda, que quedan sin protección de un Estado que debe garantizarles el derecho a la vida y a su integridad física. No hemos tomados los casos de quienes fallecieron en este percance, pues allí las necesidades de atención se multiplican.

APASIT ha distribuido la guía que va desde el siniestro donde se activa el sistema PAS (Proteger, Avisar y Socorrer), pasando por cómo dar la mala noticia hasta cómo crear las Unidades de Atención a las Víctimas. Hasta hoy no ha habido respuesta del Estado guatemalteco sobre qué respuesta se puede dar a quienes quedan altamente afectados por un siniestro vial, cuyo sistema no ha hecho nada para evitarlo.

apasit.guatemala@gmail.com

Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.

Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.

Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:

  1. Físico: Muchísimas familias han perdido seres queridos. Otros tantos sobreviven con discapacidades temporales o permanentes, secuelas de un siniestro vial — lesiones que pueden ir desde fracturas y trauma hasta daños irreversibles que cambian la vida para siempre.
  2. Jurídico: Las víctimas y sus familias enfrentan procesos legales complejos. En muchos casos, buscar justicia vial significa enfrentarse al sistema con recursos limitados, lo que añade un estrés adicional sobre quienes ya han sufrido una pérdida o lesión.
  3. Económico: Los siniestros viales implican enormes costos para las familias: atención médica, rehabilitación, transporte especializado y, en ocasiones, pérdida de ingresos cuando la víctima o un familiar deja de trabajar.
  4. Emocional: El dolor por una muerte o una lesión grave no desaparece. Muchas personas reconstruyen sus vidas a través de terapia, redes de apoyo y experiencias muy difíciles de sobrellevar. El impacto emocional también alcanza a los testigos, a los primeros respondedores y a comunidades enteras.
  5. Social: La reinserción social puede ser muy compleja. Las personas con discapacidad derivada de un siniestro vial a menudo luchan por ser reconocidas por sus capacidades, y no solo por lo que han sufrido. Además, las víctimas pueden ser estigmatizadas o etiquetadas, más allá de su historia de vida.

En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.

Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.

Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:

Recomendaciones para el Estado guatemalteco

  • Diseñar y financiar un Plan Nacional de Seguridad Vial con enfoques inclusivos, siguiendo el modelo de sistema seguro, para reducir radicalmente la mortalidad.
  • Mejorar la infraestructura vial, priorizando pasos peatonales, ciclovías y zonas de baja velocidad en áreas escolares y residenciales.
  • Fortalecer la fiscalización y sanción de infracciones: exceso de velocidad, conducción bajo efectos del alcohol, no uso de casco o cinturón.
  • Garantizar mecanismos de justicia y reparación para las víctimas: apoyos legales, psicológicos y sociales, así como fondos para rehabilitación.
  • Implementar campañas de educación vial masiva en escuelas, comunidades y medios de comunicación, promoviendo la responsabilidad compartida.

Recomendaciones para las familias y la sociedad

  • Promover entre niñas, niños y adultos la cultura PARA: Proteger (usar casco, cinturón, respetar límites), Avisar (denunciar condiciones inseguras), Respetar (señales, velocidades, peatones), y Actuar (auxiliar en casos de estar presente en una emergencia y participar en iniciativas comunitarias de seguridad).
  • Conducir con responsabilidad, respetando los límites de velocidad, evitando distracciones y no manejar bajo el efecto de alcohol o drogas.
  • Exigir a autoridades locales y nacionales inversiones reales en infraestructura segura, como pasos peatonales elevados, ciclovías y señalización.
  • Acompañar a las personas afectadas por siniestros: brindar apoyo psicológico, ayudar en sus trámites legales o de rehabilitación, y reconocer que su proceso de recuperación es complejo y largo.
  • Fomentar la movilidad sostenible: caminar, usar bicicleta o transporte público con respeto a los demás usuarios y al entorno.

En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.

Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.

Si quieres, puedo enviarte una versión adaptada para un boletín de prensa digital, con frases más cortas y llamativas, y elementos para redes sociales. ¿Te lo preparo?

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