La oscuridad, la lluvia, la neblina y sobre todo la deficiente señalización en calles y avenidas hacen que algunas personas conduzcan adivinando por donde continúa la carretera, si hay algún trabajo en la vía, va algún vehículo despacio adelante o está dañado. Eso les produce una percepción de inseguridad muy alta y la mayoría de veces no es percepción, sino realidad. Los factores de riesgo relacionados a la infraestructura vial en Guatemala constituyen un enemigo silencioso.

Una conducción segura, además de las precauciones propias de los conductores, quienes deben velar por el buen estado mecánico de su vehículo (principalmente frenos, luces y labor de las llantas), implica una infraestructura técnicamente eficiente.
En Guatemala los municipios se encargan de buena parte de la señalización y algún trabajo de infraestructura. En cambio, en las carreteras, es el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda -CIV- quien tiene esa responsabilidad. Es uno de los ministerios que maneja más recursos y que tiene una alta responsabilidad de la calidad de seguridad en la infraestructura vial.

Son dos viceministerios, tres direcciones y una unidad ejecutora que se encargan de construir, mantener y supervisar la seguridad vial. El año pasado se adjudicaron 1.6 millones de quetzales, varias de esas obras relacionadas a la seguridad vial, ya sea por requisitos de la infraestructura como por proyectos de señalización que aún no se ven.

En ninguna de esas instancias del CIV, con inversiones millonarias, se tiene relación con la sociedad civil, ni tampoco se oye la voz de víctimas, como el caso reportado por APASIT hace más de dos años por problemas en la calidad de asfalto en un tramo carretero, de asfalto, entre San Juan Cotzal y Santa María Nebaj en Quiché, donde los mismos vecinos reportan 20 accidentes al año por desperfectos de una carretera no tan antigua.
No se debe transitar adivinando lo que hay en la próxima vuelta. Urge tener autoridades conscientes de la necesidad de infraestructura de calidad y señalización oportuna, brindando el mantenimiento y usando los recursos de forma eficiente y transparente para la seguridad vial.
Esta también es una invitación a los diputados del Congreso a hacer uso de se función fiscalizadora, por ejemplo desde la Comisión de Comunicaciones, dirigida por la diputada Carolina Orellana. O por diputados independientes como Lucrecia Hernández, quien fue ministra de salud y sabe que los hechos de tránsito representan un problema de salud pública. Esperamos sus acciones.




Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.
Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.
Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:
En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.
Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.
Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:
Recomendaciones para el Estado guatemalteco
Recomendaciones para las familias y la sociedad
En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.
Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.
Si quieres, puedo enviarte una versión adaptada para un boletín de prensa digital, con frases más cortas y llamativas, y elementos para redes sociales. ¿Te lo preparo?