“Después de su pérdida, en vez de llenarse de rencor y quedarse de brazos cruzados, Héctor se volvió en un activista de la prevención vial”.
Por Luis Felipe Valenzuela
Su nombre es Héctor Morales. Con algunos colegas solemos referirnos a él como “Súper Héctor”, en recuerdo de sus días como portavoz de la Municipalidad de Guatemala. Allí solía ser una fuente confiable y efectiva para comunicar, no solo porque contestaba siempre, sino porque sabía darle peso a sus declaraciones. Hoy sigue siendo igual de luminoso desde su puesto en Naciones Unidas. Y así será mientras respire. No tiene opción. Él es como es. Y el servicio lo lleva en las venas. Pruebas de eso sobran. He aquí mis argumentos para explicarlo: Hace seis años su vida cambió por razones trágicas cuando perdió a su hija en un accidente de tránsito. Sucedió en un viernes lluvioso. No puedo imaginar lo que aquel golpe laceró su corazón. Solo sé que su mirada cambió para siempre. Ahora sus ojos ven más profundo. Y la serenidad que trasmiten es inspiradora.
“Después de su pérdida, en vez de llenarse de rencor y quedarse de brazos cruzados, Héctor se volvió en un activista de la prevención vial”.
Conversar con él es alumbrarse el alma con una lámpara de esperanza. Precisamente eso ocurrió la semana pasada cuando estuvo en la radio para hablar del agobiante tema del tráfico.
Lo hizo en nombre de la Asociación de Prevención y Atención de la Seguridad Integral en el Tránsito (APASIT). En esa entidad colabora para que otros no sufran lo que él enfrentó con la partida temprana de su hija. Y lo hace en familia. “Es nuestra manera de transformar el dolor”, dice. A lo que yo añado esto: A transformarlo en un certero y solidario aporte a la sociedad. Después de su pérdida, en vez de llenarse de rencor y quedarse de brazos cruzados, Héctor se volvió en un activista de la prevención vial. Entre sus razonamientos acerca de los embotellamientos cotidianos, él considera digno de analizarse el hecho de que, luego de una o dos horas a vuelta de rueda, cuando un conductor se libera del congestionamiento puede reaccionar inconscientemente oprimiendo el acelerador y “cobrando venganza” de su retraso por medio de la velocidad. Eso conlleva múltiples peligros, tanto para quienes incurren en ese actuar vertiginoso como para aquellos que se le crucen por el camino.
Héctor recuerda que, detrás de la violencia, los accidentes son la segunda causa de muerte en Guatemala. Y lo alarma sobremanera que no existan disuasivos con suficiente fuerza como para lograr que un piloto se la piense dos veces antes de abusar de la rapidez letal que los automóviles son capaces de alcanzar. “No hay certeza de castigo”, afirma. “La gente vive en una dinámica sin atenerse a las leyes”. E insiste en que “nadie le teme a una multa”, lo cual en muchas ocasiones acarrea una inconsciencia de que cualquier descuido puede llegar a ser fatal.
Resalto hoy la historia de Héctor porque el momento que vive nuestro país necesita con urgencia de gente que sepa transformar sus dolores en algo positivo. Hacer y lograr por el prójimo ayuda a sanar la propia herida y vigoriza al espíritu para seguir adelante. En un ambiente tan cargado y agresivo como el que vivimos, mucho se aprecia que haya seres capaces de reinventarse cuando el destino les propina golpes tan rotundos. El caso de Héctor y su familia debería inspirar a quienes andan buscando cómo expresar su ciudadanía y aún no encuentran la manera. Asimismo, tendría que ser un motivador para aquel que, tras una tragedia, no sepa cómo reinventar su vida. La clave del ejemplo que los Morales nos brindan es la sabia y profunda frase que los mueve a aportarle a la sociedad donde viven: “Transformar el dolor en algo positivo”. En esta Guatemala de hoy, donde los tres poderes del Estado nos atropellan con un cinismo criminal, son múltiples las oportunidades para hacerlo.
Tomado de Publinews del lunes 18 de noviembre de 2019, a las 22:30

Lo hizo en nombre de la Asociación de Prevención y Atención de la Seguridad Integral en el Tránsito (APASIT). En esa entidad colabora para que otros no sufran lo que él enfrentó con la partida temprana de su hija. Y lo hace en familia. “Es nuestra manera de transformar el dolor”, dice. A lo que yo añado esto: A transformarlo en un certero y solidario aporte a la sociedad. Después de su pérdida, en vez de llenarse de rencor y quedarse de brazos cruzados, Héctor se volvió en un activista de la prevención vial. Entre sus razonamientos acerca de los embotellamientos cotidianos, él considera digno de analizarse el hecho de que, luego de una o dos horas a vuelta de rueda, cuando un conductor se libera del congestionamiento puede reaccionar inconscientemente oprimiendo el acelerador y “cobrando venganza” de su retraso por medio de la velocidad. Eso conlleva múltiples peligros, tanto para quienes incurren en ese actuar vertiginoso como para aquellos que se le crucen por el camino.



Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.
Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.
Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:
En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.
Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.
Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:
Recomendaciones para el Estado guatemalteco
Recomendaciones para las familias y la sociedad
En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.
Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.
Si quieres, puedo enviarte una versión adaptada para un boletín de prensa digital, con frases más cortas y llamativas, y elementos para redes sociales. ¿Te lo preparo?