Este año finaliza la década por la seguridad vial. En el mundo hay mejoras notables. Varios países han salvado millones de vidas poniendo en marcha políticas serias para detener este problema de salud pública.
En Guatemala el atraso es aterrador. Lo peor es que a pocos importa, aunque es un hecho que a cualquiera le puede pasar, incluyendo a un ser querido cercano, por de pronto la gente se ve ajena al problema. Solo cuando un hecho llega muy cerca, es allí cuando se cobra conciencia de lo fácil que se puede ser víctima o victimario, ya sea como peatón, pasajero, conductor o como un interesado en la prevención de accidentes.
El 20 de febrero de 2020 se calificaron los avances del Plan del Decenio

Si se revisa uno a uno los 5 pilares del Plan de Acción por la Seguridad Vial 2011-2020 veremos que en todos hay rezagos e incluso retrocesos. A continuación la calificación de expertos de APASIT:
- Gestión de la seguridad vial. Este pilar es uno de los más atrasados, complejo y caótico. Exige una política de seguridad vial que en Guatemala se elaboró pero nunca entró en vigencia. Las leyes están pero no se aplican. No hay certeza de castigo. Se tiene una dispersión de funciones sobre algo que debe estar concentrado y que debe apuntar hacia una superintendencia o un ente rector del tema, lo cual no ocurre, al contrario, más de 60 municipalidades hacen lo que quieren con el control y hay nuevas solicitándolo. Más de 14 instituciones atienden alguna parte de la seguridad vial, pero a la hora de los siniestros no hay uno que se haga cargo. El ente rector de acuerdo a la ley no llega a viceministerio, ni siquiera a ser una dirección, es solamente un departamento de una dirección, es decir, está supeditado a muchas jerarquías que deciden, incluso su presupuesto. Calificación: 2/10 puntos.
- Infraestructura vial segura. En diez años mejoró en un 10 por ciento en extensión y empeoró en un 50 por ciento en calidad. Cada día más hechos de tránsito son adjudicados a la construcción deficiente por peraltes sin el ángulo preciso de acuerdo a las curvas, capas de rodaje con grosor delgado que generan baches constantemente, materiales inadecuados para el tipo de vehículos que circulan en áreas tráfico pesado, lo cual hace que se rompa con facilidad. Y la señalización parcialmente abandonada. No se trata de colocarla solamente, se debe contar con un plan de mantenimiento y eso no está en un presupuesto coherente. La infraestructura vial está deteriorada y representa un riesgo alto para el tránsito vehicular. Calificación 4/10 puntos.
- Vehículos seguros. El parque vehicular está en mal estado y sigue subiendo en cantidad. La importación de autos usados es un gran negocio, pero las unidades ingresadas no garantizan calidad. Los predios de ventas están llenos de vehículos no aptos para salir a las calles. Es fácil detectar vehículos con llantas lisas, sin iluminación básica, con falta de dispositivos de seguridad y carentes de controles mecánicos obligatorios. El transporte público no cumple con las aspiraciones de la Agenda 2030 que en su ODS 11 exigen mayor seguridad para pasajeros. El transporte de carga y el transporte extraurbano viaja sobre cargado y por encima de las velocidades permitidas. Calificación 4/10 puntos.
- Conductores calificados. La emisión de licencias aún no está en manos confiables, pareciera aún una operación opaca. La conducción en Guatemala es temeraria y no se castiga. Quien no es temerario es confiado y no practica la conducción defensiva. La impunidad vial está desatada y por lo tanto es un generador de violencia vial. Los conductores no le temen a conducir sin documentos, sin cinturón, con sobre carga, embriagados, a alta velocidad, cansados, eufóricos o con una salud mental deficiente. Nadie verifica su estado y la carretera es de quien lleva el mejor motor, las mejores luces led, la bocina más estridente y la actitud más violenta. Los jóvenes reciben su carro, su licencia y de último algunos consejos sobre como abrirse paso en su ruta. No aparece un efectivo programa de educación vial en su formación diversificada. Así que al no trabajar en los próximos conductores la cadena sigue trayendo a nuevas personas al volante sin tener el conocimiento y las competencias de un manejo responsable. Calificación 3/10
- Respuesta tras accidentes. La falta de peritajes de hechos ocurridos hace que se repitan en circunstancias similares y en los mismos lugares. La protección de escena del siniestro es deficiente, por lo que un hecho puede agravarse en cuestión de segundos. Los cuerpos de socorro no reciben el apoyo suficiente de las autoridades viales y un lugar donde se dan primeros auxilios es afectado por el mal manejo de la escena. Las universidades no hacen análisis del impacto económico de los hechos de tránsito ni investigación sobre el fenómeno de salud pública que representan. Las familias afectadas requieren de asistencia médica, psicológica, jurídica y económica, todo debe ser cubierto de sus bolsillos, por lo que el sistema se alimenta de nuevos vicios. Las unidades de atención a víctimas de hechos de tránsito (APASIT ha entregado propuestas al respecto) son un proyecto desconocido, hay que crear conciencia en las autoridades relacionadas. Calificación 2/10.
Nuestro promedio es de 3 sobre 10, o 30 puntos de 100. Este cálculo se realiza tomando como base el Plan del Decenio, el cual tiene como el mejor caso en la región a Canadá y el peor a República Dominicana. Guatemala está acercándose para competir con el país caribeño.
El 20 de febrero de 2020, cientos de ministros y superintendentes de la seguridad vial, en Estocolmo, Suecia, provenientes de diferentes realidades en el globo dieron cuenta de lo que han hecho durante 10 años del plan. ¿Qué reportará Guatemala? El boletín de ONSET (Observatorio Nacional de Seguridad en el Tránsito de la PNC) es insuficiente para este reporte. No es tanto indicar cuántas multas se han impuesto, que se han reformado leyes o que se han gastado millones de quetzales: será clave mostrar resultados, es decir reducción de muertes, lesionados, personas con discapacidades derivadas de las medidas de seguridad vial y un alto interés del Estado en el tema.
Pero no hay mucho qué mostrar. Sobre todo porque de 18 muertes por cada 100 mil habitantes se ha subido a 23. Cerca de 7 personas mueren cada día en hechos de tránsito y la tendencia va en aumento porque a todos afecta pero casi a nadie le importa.
¿Qué viene después del Plan del Decenio? El Objetivo de Desarrollo Sostenible tiene una meta en el número 3 de salud y otra en el 11 de ciudades. Pero lo primero es que las autoridades nacionales se enteren, comprendan la importancia y luego que hagan suyo el reto de reducir la violencia vial, bajar la tendencia de accidentes y ojalá reducir las muertes y lesiones. Desde APASIT estaremos observando para ver si se logra, la razón es muy sencilla: no queremos más víctimas mortales o con traumas de por vida. Queremos un tránsito seguro donde todas las personas lleguen en paz a su destino.
Referencias
Ranking mundial de muertes por hechos de tránsito (tasa por 100 mil)
Plan del Decenio por la Seguridad Vial 2011-2020




Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.
Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.
Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:
En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.
Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.
Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:
Recomendaciones para el Estado guatemalteco
Recomendaciones para las familias y la sociedad
En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.
Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.
Si quieres, puedo enviarte una versión adaptada para un boletín de prensa digital, con frases más cortas y llamativas, y elementos para redes sociales. ¿Te lo preparo?