Tomado del perfil de Dalia Santos

Los descuidos graves de los conductores solo pueden reducirse a partir de una mejor aplicación de la Ley de Tránsito y su Reglamento. En tanto un conductor sepa que su condición económica y jurídica no será afectada, luego de un hecho vial, su comportamiento difícilmente cambiará.

El mensaje de APASIT es para las empresas para que contraten conductores responsables. Es necesario un adecuado registro de caso de hechos de tránsito, de tal manera que al momento de revisar el historial de conductores se tenga una lista de sus antecedentes viales y para estimular a quienes son altamente responsables.

Los hechos de tránsito asociados a fallas mecánicas son en buena medida simulados. Es común que el conductor justifique su impericia, temeridad o estado de salud afectado por cansancio, sueño, ebriedad, desequilibrio mental o distractores al conducir y lo adjudique a una falla mecánica.

Es necesario que las autoridades investiguen cada hecho para establecer cuáles son realmente por fallas mecánicas. Las estadísticas que ha analizado APASIT indican que el 86 por ciento de los hechos de tránsito son causados por falla humana y solo el 10 por ciento por fallas mecánicas. Vale decir, que una falla mecánica también está asociada a una falla humana en términos de prevención: llantas lisas, bajo mantenimiento al vehículos y falta de prevención en pendientes como las de Villa Lobos, el Chilero, Las Cañas y todas aquellas identificadas y señalizadas en el país.

Finalmente APASIT recuerda al Congreso de la República su responsabilidad fiscalizadora para el cumplimiento de la Ley de Tránsito, al Ministerio de Gobernación para que haga las gestiones respectivas para el fortalecimiento del ente rector de la seguridad en el tránsito, elevándolo de Departamento a Dirección o Viceministerio (o se proponga una Superintendencia nacional), al Ministerio de Educación para fortalecer la educación vial, principalmente en jóvenes cercanos a la edad de manejar, al Ministerio de Salud Pública para que eleve los casos de atención a hechos de tránsito como un problema de salud pública, al Ministerio de Comunicaciones para que vele porque la vía pública ofrezca garantías de seguridad vial y a las más de 60 Policías Municipales de Tránsito para que se redoblen esfuerzos para sancionar conforme a la Ley y Reglamento de Tránsito y así combatir la violencia vial.

Finalmente a la sociedad guatemalteca para que conduzca  la velocidad segura, por debajo de los límites establecidos en ley, que en caso de las carreteras no debiera superar los 80 kph, evitar uso de celular cuando se conduce y nunca conducir si se ha consumido más de 4 onzas de alcohol. La seguridad vial es responsabilidad de todos.

Referencias:

Ley de Tránsito Decreto 132-96: Transporte pesado son los de más de 3.5 toneladas métricas de peso bruto.

Artículo 75 del Reglamento de Tránsito, AG 273-98, debe conducir sin sacudidas, velando por la correcta sujeción de la carga. En el artículo 76 se indica que deberá usar generalmente el carril de menor velocidad y solo usar el izquierdo para rebasar. En el artículo 96 habla de la prohibición de dejar vehículos pesados en áreas no permitidas simulando fallas mecánicas.

Plan Mundial Seguridad Vial (ONU)

Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.

Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.

Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:

  1. Físico: Muchísimas familias han perdido seres queridos. Otros tantos sobreviven con discapacidades temporales o permanentes, secuelas de un siniestro vial — lesiones que pueden ir desde fracturas y trauma hasta daños irreversibles que cambian la vida para siempre.
  2. Jurídico: Las víctimas y sus familias enfrentan procesos legales complejos. En muchos casos, buscar justicia vial significa enfrentarse al sistema con recursos limitados, lo que añade un estrés adicional sobre quienes ya han sufrido una pérdida o lesión.
  3. Económico: Los siniestros viales implican enormes costos para las familias: atención médica, rehabilitación, transporte especializado y, en ocasiones, pérdida de ingresos cuando la víctima o un familiar deja de trabajar.
  4. Emocional: El dolor por una muerte o una lesión grave no desaparece. Muchas personas reconstruyen sus vidas a través de terapia, redes de apoyo y experiencias muy difíciles de sobrellevar. El impacto emocional también alcanza a los testigos, a los primeros respondedores y a comunidades enteras.
  5. Social: La reinserción social puede ser muy compleja. Las personas con discapacidad derivada de un siniestro vial a menudo luchan por ser reconocidas por sus capacidades, y no solo por lo que han sufrido. Además, las víctimas pueden ser estigmatizadas o etiquetadas, más allá de su historia de vida.

En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.

Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.

Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:

Recomendaciones para el Estado guatemalteco

  • Diseñar y financiar un Plan Nacional de Seguridad Vial con enfoques inclusivos, siguiendo el modelo de sistema seguro, para reducir radicalmente la mortalidad.
  • Mejorar la infraestructura vial, priorizando pasos peatonales, ciclovías y zonas de baja velocidad en áreas escolares y residenciales.
  • Fortalecer la fiscalización y sanción de infracciones: exceso de velocidad, conducción bajo efectos del alcohol, no uso de casco o cinturón.
  • Garantizar mecanismos de justicia y reparación para las víctimas: apoyos legales, psicológicos y sociales, así como fondos para rehabilitación.
  • Implementar campañas de educación vial masiva en escuelas, comunidades y medios de comunicación, promoviendo la responsabilidad compartida.

Recomendaciones para las familias y la sociedad

  • Promover entre niñas, niños y adultos la cultura PARA: Proteger (usar casco, cinturón, respetar límites), Avisar (denunciar condiciones inseguras), Respetar (señales, velocidades, peatones), y Actuar (auxiliar en casos de estar presente en una emergencia y participar en iniciativas comunitarias de seguridad).
  • Conducir con responsabilidad, respetando los límites de velocidad, evitando distracciones y no manejar bajo el efecto de alcohol o drogas.
  • Exigir a autoridades locales y nacionales inversiones reales en infraestructura segura, como pasos peatonales elevados, ciclovías y señalización.
  • Acompañar a las personas afectadas por siniestros: brindar apoyo psicológico, ayudar en sus trámites legales o de rehabilitación, y reconocer que su proceso de recuperación es complejo y largo.
  • Fomentar la movilidad sostenible: caminar, usar bicicleta o transporte público con respeto a los demás usuarios y al entorno.

En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.

Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.

Si quieres, puedo enviarte una versión adaptada para un boletín de prensa digital, con frases más cortas y llamativas, y elementos para redes sociales. ¿Te lo preparo?

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