Del 4 al 6 de julio se llevó a cabo un encuentro entre autoridades de instituciones encargadas de la seguridad vial en países de la sub-región. Se contó con la participación de Panamá, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México y el país anfitrión República Dominicana.

Objetivos

  • Fortalecer la colaboración entre los distintos sectores de los países
  • Presentar “Salve VIDAS: paquete de medidas técnicas de la seguridad vial”
  • Compartir las mejores prácticas de los países en la prevención de lesiones y muertes en el tránsito

 

Por parte de Guatemala APASIT compartió que forma parte del grupo de 20 asociaciones en 14 países de Iberoamérica, que conforman la Federación Iberoamericana de Asociaciones contra la violencia vial -FICVI-. Surgen del dolor para construir una vía que se llene de vida, de seguridad, de protección y de paz. Se esfuerzan en siempre insistir en pensar honestamente en la dignidad de las personas que se han ido y de quienes se han quedado con una lesión que les ha causado un profundo dolor, además de sus familias que sufren ausencias o daños de diferente tipo debido a un siniestro vial.

Es importante mantener procesos institucionales y darles continuidad. El 15 de abril de 2015 se tuvo una jornada centroamericana de trabajo sobre el acompañamiento a afectados por la violencia vial y hechos de tránsito; allí se suscribieron 16 compromisos en el marco del Observatorio Iberoamericano de Seguridad Vial. De ellos rescato tres aspectos sustantivos, pues la mayoría eran más operativos que seguramente se les dio seguimiento. El primero relacionado al Plan del Decenio de Acción para la Seguridad Viales.

En cuanto a los datos de hechos relacionados a motociclistas en Guatemala, APASIT expuso lo siguiente:

  • El número de hechos está subiendo por el incremento del parque vehicular de motocicletas. En ocho años (2010 – 2018) de 500 mil a 1 millón 200 mil (42 por ciento de incremento).
  • El fenómeno es regional y está relacionado con el alto costo del combustible por lo que más personas se pasan a la motocicleta como vehículo alterno o principal.
  • Debido a la competencia de los importadores algunos vehículos no cumplen con la rigurosidad de los estándares internacionales de calidad mecánica vinculada a la seguridad de los vehículos de dos ruedas.
  • La fatalidad está relacionada al mal uso o desuso del casco de protección para uno o dos ocupantes. Hay muchos que lo llevan pero no va trabado o el mismo no llena los requisitos de seguridad (mala calidad).
  • El uso del entre-carril es un factor de riesgo mayor, las motocicletas son fácil de caer en el punto ciego donde los automóviles no les ven, además de los virajes repentinos que hacen entre carriles.
  • La alta competencia de tiempos para entregas de servicios a domicilio y las cuotas que les ponen los empleadores a cobradores, vendedores o entregadores de productos contribuye a incremento de riesgo por velocidad.

Este tercer domingo de noviembre, Guatemala se suma a la conmemoración internacional del Día en Memoria de las Víctimas de Hechos de Tránsito, establecido por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esta fecha, honramos a todas las personas que han perdido la vida o han sufrido lesiones graves a causa de siniestros viales, y reafirmamos nuestro compromiso por prevenir y evitar estas tragedias.

Según datos recientes del Observatorio Nacional de Seguridad del Tránsito (ONSET), durante 2024 se registraron 8,354 hechos de tránsito en el país, que dejaron un saldo trágico de 2,352 personas fallecidas.
Estos números evidencian un aumento preocupante y subrayan la urgencia de fortalecer las políticas de seguridad vial. Además, según reportes de medios y del ONSET, casi 900 de esos fallecimientos fueron motociclistas, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes se desplazan en este tipo de vehículo.

Más allá de las cifras, detrás de cada víctima hay un impacto profundo y duradero, en cinco dimensiones fundamentales:

  1. Físico: Muchísimas familias han perdido seres queridos. Otros tantos sobreviven con discapacidades temporales o permanentes, secuelas de un siniestro vial — lesiones que pueden ir desde fracturas y trauma hasta daños irreversibles que cambian la vida para siempre.
  2. Jurídico: Las víctimas y sus familias enfrentan procesos legales complejos. En muchos casos, buscar justicia vial significa enfrentarse al sistema con recursos limitados, lo que añade un estrés adicional sobre quienes ya han sufrido una pérdida o lesión.
  3. Económico: Los siniestros viales implican enormes costos para las familias: atención médica, rehabilitación, transporte especializado y, en ocasiones, pérdida de ingresos cuando la víctima o un familiar deja de trabajar.
  4. Emocional: El dolor por una muerte o una lesión grave no desaparece. Muchas personas reconstruyen sus vidas a través de terapia, redes de apoyo y experiencias muy difíciles de sobrellevar. El impacto emocional también alcanza a los testigos, a los primeros respondedores y a comunidades enteras.
  5. Social: La reinserción social puede ser muy compleja. Las personas con discapacidad derivada de un siniestro vial a menudo luchan por ser reconocidas por sus capacidades, y no solo por lo que han sufrido. Además, las víctimas pueden ser estigmatizadas o etiquetadas, más allá de su historia de vida.

En APASIT, recordamos con respeto a cada una de estas víctimas. Representamos a personas que han sufrido estas tragedias, apoyamos a sus familias, y trabajamos directamente en la prevención: uno de nuestros proyectos más valiosos es el programa educativo para niñas y niños de tercero a sexto primaria, en el que enseñamos a reconocer riesgos en la vía y a asumir una conducta que llamamos PARA: Proteger, Avisar, Respetar y Actuar. Gracias al apoyo de la Fundación MAPFRE, en 2025 hemos llegado a más de 8,000 estudiantes, promoviendo una cultura de movilidad segura desde la infancia.

Este día también es un llamado a la reflexión sobre las fallas del Estado. La elevada cifra de siniestros y muertes muestra una protección estatal débil hacia las personas vulnerables, ya sean peatones, ciclistas, motociclistas o conductores. Es urgente diseñar políticas integrales de seguridad vial, mejorar la infraestructura, reforzar la fiscalización y garantizar reparación para las víctimas.

Por ello, desde APASIT formulamos las siguientes recomendaciones:

Recomendaciones para el Estado guatemalteco

  • Diseñar y financiar un Plan Nacional de Seguridad Vial con enfoques inclusivos, siguiendo el modelo de sistema seguro, para reducir radicalmente la mortalidad.
  • Mejorar la infraestructura vial, priorizando pasos peatonales, ciclovías y zonas de baja velocidad en áreas escolares y residenciales.
  • Fortalecer la fiscalización y sanción de infracciones: exceso de velocidad, conducción bajo efectos del alcohol, no uso de casco o cinturón.
  • Garantizar mecanismos de justicia y reparación para las víctimas: apoyos legales, psicológicos y sociales, así como fondos para rehabilitación.
  • Implementar campañas de educación vial masiva en escuelas, comunidades y medios de comunicación, promoviendo la responsabilidad compartida.

Recomendaciones para las familias y la sociedad

  • Promover entre niñas, niños y adultos la cultura PARA: Proteger (usar casco, cinturón, respetar límites), Avisar (denunciar condiciones inseguras), Respetar (señales, velocidades, peatones), y Actuar (auxiliar en casos de estar presente en una emergencia y participar en iniciativas comunitarias de seguridad).
  • Conducir con responsabilidad, respetando los límites de velocidad, evitando distracciones y no manejar bajo el efecto de alcohol o drogas.
  • Exigir a autoridades locales y nacionales inversiones reales en infraestructura segura, como pasos peatonales elevados, ciclovías y señalización.
  • Acompañar a las personas afectadas por siniestros: brindar apoyo psicológico, ayudar en sus trámites legales o de rehabilitación, y reconocer que su proceso de recuperación es complejo y largo.
  • Fomentar la movilidad sostenible: caminar, usar bicicleta o transporte público con respeto a los demás usuarios y al entorno.

En este Día en Memoria, APASIT renueva su compromiso por honrar a quienes ya no están, por visibilizar a quienes viven con secuelas, y por trabajar por un país más seguro. Porque los siniestros viales no son una fatalidad inevitable: son un problema social que podemos y debemos prevenir. Todos somos parte del problema, y por eso somos también parte fundamental de la solución.

Invitamos a la ciudadanía, a las autoridades y a las organizaciones a unirse: juntos podemos construir un futuro donde nadie pierda la vida en las calles por un hecho de tránsito, y donde las víctimas reciban la dignidad, la justicia y el apoyo que merecen.

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